OMPRESS-CÓRDOBA (25-03-19) Este sábado tenía lugar en Córdoba, la VIII Marcha Misionera Diocesana, que ha recorrido el camino que separa las localidades de Aldea Quintana y La Carlota. Como es tradicional la figura de un santo misionero ha presidido la marcha, y este año ha sido San Maximiliano Kolbe. Misionero en Japón, tras su regreso a Polonia, fue asesinado por los nazis en el campo de concentración de Auschwitz, al ofrecer su vida a cambio de la de un prisionero, padre de familia, que había sido condenado a morir de hambre en una celda, como represalia a una fuga. La marcha ha coincidido con la celebración del 250 aniversario de la Parroquia Inmaculada Concepción de La Carlota, templo donde finalizó la marcha.

Más de medio millar de personas se daban cita a las 10:00 de la mañana en Aldea Quintana. Cada uno de los participantes recibía una bolsa con el recuerdo de los 250 años de la parroquia de La Carlota, un folleto con los cantos, la catequesis de San Maximiliano María Kolbe, una manzana y una botella de agua. Emprendían así el camino, los 11,2 kilómetros que separan ambas localidades.

“No hay marcha misionera sin una oración, sin un testimonio, sin un redescubrir las razones para caminar”, señalaba el misionero javeriano Rolando Ruiz, uno de los principales animadores de esta marcha. Así ha habido música y un escenario joven y lleno de comunicación. Colores misioneros a través de pañoletas, algunos ya a rayas que hacían pensar en los prisioneros, una silueta que evocaba al franciscano Kolbe, todos los ojos atentos, los oídos a la escucha y el corazón entrando en la sintonía con las imágenes. El lema “¿Cuánto de ti?”, inspirado en cuanto dio San Maximiliano, su propia vida, ha sido el eje de reflexión de este caminar tanto para quienes conocían la vida de este misionero y santo como para los que han tenido la oportunidad de acercarse a ella por primera vez. Tras un buen tramo de la ruta en los campos del valle bajo del Guadalquivir, se detenían en El Rinconcillo, donde se han dividido en grupos para rezar y reflexionar sobre la misión, los misioneros, y “cuánto de nosotros” estamos dispuestos a entregar a los demás.

Casi a las tres de la tarde se llegaba a La Carlota, donde eran recibidos por el alcalde de la localidad, que les recordaba que se celebraban los 250 años de la Parroquia y también del pueblo, agradeciendo la presencia de todos, que ayudaba a conmemorar el acontecimiento.

Fray Juan Cormenzana, venido de Madrid con otros dos franciscanos conventuales, la Orden de San Maximiliano Kolbe, aportó la presencia de las reliquias del santo. Se dirigió a todos para señalar los tres ejes de la vida del mártir de Auschwitz: el amor a Cristo, a la Inmaculada y a las misiones. En su pasión por que el Evangelio llegue a todos los rincones del mundo, estos tres amores le llevaron a Japón sin hablar japonés y con el deseo de anunciar el Evangelio con una gran confianza en la Inmaculada.

En la plaza de la Iglesia, tuvo lugar la Misas, presidida por el obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández, acompañado de Antonio Evans, delegado de misiones, y de muchos sacerdotes y fieles que ahí se habían congregado. Los organizadores, la delegación diocesana de misiones de Córdoba, con la colaboración de la delegación de catequesis, la de Juventud y el Seminario Mayor San Pelagio, han agradecido al pueblo de La Carlota su acogida, al alcalde, al párroco, y a los jóvenes y menos jóvenes de la parroquia, sin olvidar al club de senderismo y a Protección Civil. Todos se han citado para la próxima marcha misionera, una oportunidad de encuentro en comunión con la misión.