OMPRESS-SUDÁFRICA (15-07-20) Este domingo fallecía el misionero irlandés Eamon O’Reilly, de los Oblatos de María Inmaculada, párroco durante el apartheid de Regina Mundi, en Soweto, Sudáfrica. Nelson Mandela reconoció la labor de esta parroquia estableciendo el “Regina Mundi Day”. El primer destino del padre Eamon tras su ordenación sacerdotal sería el definitivo. Los superiores de su congregación, los Oblatos de María Inmaculada, lo enviaron a la provincia de Transvaal, Sudáfrica, donde fue pastor de comunidades parroquiales en Johannesburgo y sus alrededores. Le tocó vivir de lleno los años difíciles de la segregación racial, el apartheid, cuando el color de la piel determinaba no sólo los derechos básicos sino hasta el lugar donde podías sentarte o comer.

Uno de sus destinos fue la Parroquia Regina Mundi en Soweto, una vasta zona urbana al suroeste de Johannesburgo. Allí los desafíos a los que se enfrentó eran inmensos, con pobreza, falta de oportunidades y el siempre presente apartheid. La Iglesia fue construida en 1961 y, al año siguiente fue consagrada oficialmente por quien se convertiría en el Papa Pablo VI, el entonces arzobispo de Milán, cardenal Giovanni Battista Montini. Situada en el centro de Soweto, es una de las más grandes iglesias católicas de Sudáfrica, con capacidad para casi 5.000 personas. Y es que los Oblatos querían acoger a todo el mundo de aquella aglomeración de hogares pobres que era Soweto. Muchas de las personas perseguidas encontraban refugio en la parroquia, pero fue el 16 de junio de 1976 cuando “saltó a la fama”. Aquel día los estudiantes que protestaban en el cercano estadio de Orlando buscaron refugio en la parroquia. La policía siguió a los estudiantes en la parroquia, disparando y dañando el mármol del altar y el crucifijo. Todavía hoy son visibles los agujeros, como un motivo de honra, en el altar y en el techo de la parroquia.

La labor del padre O’Reilly y sus compañeros allí durante y después del apartheid hizo que la iglesia, tan grande, fuera conocida como la “catedral del pueblo”. De 1995 a 1998, fue allí donde se reunieron y tuvieron lugar las audiencias de la Comisión de Reconciliación, que presidió el Premio Nobel de la Paz Desmond Tutu,  y, en 1997, el entonces ya presidente Nelson Mandela estableció el 30 de noviembre como el “Regina Mundi Day”, para rendir homenaje a esta parroquia y a quienes estuvieron a su cargo en aquellos difíciles años.

El año pasado, el padre Eamon pudo ir, por última vez, a la parroquia de su corazón, para despedirse. Celebraba el Jubileo de Diamante de su ordenación sacerdotal y se pudo unir a otros misioneros que celebraban el Jubileo de Oro, que en su caso todavía lo pudo vivir en la misión poco antes de que la vejez le obligara al retiro. Este domingo, 12 de julio, en Milltown, Irlanda, se celebró su funeral y, sólo con la presencia de su familia, fue llevado hasta el cementerio de Drumlane, donde no es ni mucho menos el único misionero que descansa.