OMPRESS-BRASIL (23-10-18) El misionero javeriano Francisco Javier Martínez daba su testimonio como misionero en la Amazonia, en una serie especial preparada por el REPA para este octubre, mes de las misiones. El REPAM es la Red Eclesial Panamazónica aúna los esfuerzos misioneros y pastorales de la Iglesia en esta zona de América, a la que se dedicará en el Mes Misionero Extraordinario de 2019 un Sínodo de los Obispos convocado por el Papa Francisco.

Francisco Javier, español, de la congregación de los javerianos, es vicario parroquial en una parroquia de la archidiócesis de Belém en el Pará, el Estado brasileño en el que se sitúa la mitad del curso del Amazonas y su delta. Su relación con la Amazonia se inició hace nueve años, cuando fue Brasil para una experiencia aún antes de hacer los votos perpetuos en la congregación.

El misionero llegó a Brasil en 2009 e hizo el curso de preparación para misioneros extranjeros ofrecida por el Centro Cultural Misionero en Brasilia, antes de ir a la región amazónica: “Yo no era sacerdote, llegué como religioso, con los votos simples. Me quedé unos años en la Amazonia, primero en la parte norte del estado de Pará, luego viajé hacia el Sur, después volví a España por dos años para concluir los estudios, y de nuevo regresé a la Amazonia”.

Añade que “espero quedarme aquí el resto de mi vida y dedicar mi servicio como misionero javeriano a este pueblo y a esta tierra, en este suelo sagrado que es la Amazonia”. De las experiencias que más lo han marcado, el religioso señala “el trato con las personas que sufren, con los más pobres, puedo decir que tiene una densidad especial. Este contacto con los pobres… Los pobres son un lugar teologal, de experiencia de Dios; recuerdo rostros, situaciones concretas”

De las vidas y situaciones concretas de las personas que viven en ella surgen los gritos de la Amazonia, un lugar que sigue siendo visto como “botín de los recursos naturales que tiene, tanto ambientales como de personas”. Los grandes proyectos, la minería, las investigaciones dirigidas a la exploración, las construcciones de hidroeléctricas son situaciones que hacen que estos gritos resuenen.

Señala como en zonas concretas como Altamira – en el centro de Pará – se vive una situación caótica, que destruye las formas de vida de las poblaciones indígenas. Para que las poblaciones amazónicas puedan seguir prestando “un servicio muy grande al planeta entero” es necesario que el bosque siga en pie.

Sobre el sínodo de la Amazonia, el misionero señala que “el Papa Francisco una vez más nos sorprende con sus gestos y la Amazonia no deja de ser, en mi opinión, un lugar que tiene mucho que aportar al mundo en la perspectiva social y eclesial. Es el lugar de la ecología integral que el Papa Francisco pide para el mundo de hoy, que necesita cambiar el paradigma”. Es el lugar “donde se ensaya la ecología integral”, con el respeto a la naturaleza, al pobre, al diferente, al medio ambiente.

 

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