OMPRESS-EL SALVADOR (10-07-18) Javier Chamero Bravo es un Misionero Pasionista de Ciudad Real que en enero comenzaba su misión en El Salvador tras años en Cuba. Ha compartido la experiencia de su nueva misión con la publicación Sur y Sal de su diócesis:

“Soy Francisco Javier Chamero Bravo, religioso pasionista. Ya he colaborado en la revista cuando estaba en Cuba de misionero, ahora estoy por El Salvador. Les voy a compartir mi corta experiencia que llevo por este país, ya que estoy aquí desde el 5 de enero de este año. Estoy al lado de la capital, de San Salvador, en un municipio que se llama Mejicanos.

Les diré que todavía me estoy adaptando a esta nueva realidad, con gente humilde, sencilla, con pobreza material pero una gran riqueza espiritual. Geográficamente es un lugar donde hay bastantes cerros, de cierta dificultad en algunos lugares para acceder, por lo empinados que están los accesos, pero caminando se realiza todo y así se ve mejor la realidad.

Gracias a mis hermanos de comunidad que me ayudan en ir adaptándome y a conocer esta realidad voy entrando en la tarea pastoral, así como también agradecer a la gente, a los feligreses y agentes de pastoral que van orientando de cómo es toda la historia de este municipio y de la zona de la parroquia. Entrando ya en la tarea, en la pastoral que desarrollamos aquí, voy a contarles cómo voy afrontando este nuevo reto.

La parroquia está dividida en nueve zonas que corresponden cada una a una Comunidad Eclesial de Base. Cada comunidad tiene su ritmo pero siempre en unidad con toda la parroquia, es decir, hay un camino a seguir parroquial y cada comunidad lo va realizando según su entorno. A mí me toca animar la parroquia, por ende animar las comunidades, a sus responsables, estar junto ellos caminando en la tarea. Trabajamos muy estrechamente con toda la gente, tanto con autoridades como con organizaciones que trabajan por la promoción humana. Nosotros siempre desde nuestro sentir Iglesia en el compromiso de la fe.

A nivel parroquial tenemos tres grandes áreas de funcionar, que son la evangelización, la liturgia-celebración y lo social, entonces vamos animando esas áreas con los responsables que son los laicos, viendo cómo responder a la realidad. Como comunidad pasionista tenemos una organización que se llama Servicio Social Pasionista, con varios programas de desarrollo en todas las áreas de promoción, cuyo objetivo es aportar lo que podamos para transformar la realidad y que es el sentir de la parroquia, ir viviendo nuestra fe con entrega y mejorar el entorno.

Durante el tiempo que llevo aquí me he dedicado a conocer la parroquia y les diré que lo que me ha servido mucho ha sido la escucha de la gente, pobre, humilde, sencilla y con esperanza, a pesar de las grandes dificultades que hay como es falta de trabajo y oportunidades para los jóvenes que les lleva a delinquir, falta de atención médica porque es caro, falta de alimentos, falta de agua potable en algunas zonas, falta de poder acceder a la educación, situaciones violentas que hace que la gente no se sienta cómoda, entre las diferentes dificultades. Pues en esta situación se ve mucha esperanza en la gente, eso anima a seguir adelante, no ponen dificultad para colaborar y aportan todo lo que pueden de su parte, y en esta situación me toca animar y acompañar, y estoy aprendiendo mucho. Una de las cosas que más me está ayudando es la visita a los enfermos, esto me está dando a conocer las familias, el nivel de vida, el acceso a recursos en qué nivel están, y así uno puede valorar la situación y así tratamos de ayudar ante las dificultades. También hemos tenido campañas médicas para ayudar a los más pobres, realizamos campañas de recogida de alimentos, que la gente da de lo poco que tienen, como la viuda del evangelio, que dio sus dos moneditas, campañas para jóvenes con talleres de formación orientados a la promoción de la persona, abierto a todos creyentes o no, así también vamos formando y educando en la paz y el desarrollo de la persona. Se realizan actividades siempre con esa orientación de crear otra forma de pensar, de vivir y de responsabilidad de construir un entorno donde se viva con dignidad y paz.

También trabajamos a nivel vicarial, es decir, en el municipio estamos un grupo de parroquias que formamos lo que se llama la Vicaria. A este nivel vicarial también se trabaja en la formación y promoción, ofertando espacios de aprendizaje en diferentes áreas de promoción y desarrollo, formando líderes que después lo repliquen en sus parroquias. A mí me toca la responsabilidad de animar el área de la Pastoral Social, y el funcionamiento es preparar cursos, talleres, encuentros para formar personas en esta área social y así, después en las parroquias, animar el compromiso social, ya sea formando a personas en las parroquias y realizando proyectos en esta línea. Es un trabajo bonito, lo hago sabiendo que estamos sembrando y que los frutos los recogerán otras personas, pero esto da mucho ánimo porque Dios nunca dejará que el esfuerzo no tenga su fruto.

Esto es, a grandes rasgos, lo que voy viviendo en este corto periodo de tiempo. Les diré que para mí lo mejor es escuchar a Dios en esta realidad, cómo habla por la historia de las personas, por los acontecimientos, por infinidad de cosas sencillas que si uno las escucha ayuda a ver lo que Dios nos va orientando, tanto a través de estas personas humildes, pobres sencillas, como con los acontecimientos cotidianos. Qué Dios les siga acompañando en su caminar”.

 

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