OMPRESS-TIMOR LESTE (3-07-20) Obras Misionales Pontificias con motivo de las ayudas enviadas a Timor a través del Fondo de Emergencia Covid-19 se ha puesto en contacto con este misionero para conocer la situación en el país. Manuel Fraile Calvo, natural de Lumbrales, en Salamanca, tiene como destino de misión Dili, la capital.

Cuenta que “Timor Leste es un país ‘niño’ que está aprendiendo a caminar solo… La pandemia es una prueba más. Aunque no ha habido muertos, el impacto socio-económico está siendo brutal para la mayoría pobre. Por poner un ejemplo terrible: una madre sin marido envenena a sus 3 hijitos y luego lo hace ella misma porque no sabe cómo encontrar comida… Hay grupos sociales (gobierno, ONGs, empresas, políticos) que se han lanzado a rescatar víctimas. La Iglesia (Obispos, párrocos, religiosos-as…) lo mismo, pero es terrible”.

A nivel institucional, añade el misionero salesiano, “las Caritas diocesanas se han movilizado dando apoyo a párrocos y a religiosas… Pero todo es insuficiente, debido a la paralización general… Y los peores casos son los de familias con deficientes, según dicen los párrocos. Lo cuenta él que ha trabajado en parroquias, además de en los colegios salesianos. En estos más de 40 años como misionero en Timor, ha vivido ocupaciones y guerras, y crisis de todo tipo. Conoció la transición de la parte de la isla que conforma el país, la ex colonia portuguesa, que casi desemboca en una guerra civil

La vida en Timor fue complicada, difícil en momentos, cuando se celebró el referéndum y las Naciones Unidas tuvieron que verificarlo, con enfrentamientos. Pero siempre, “la Iglesia ha sido y sigue siendo, en general, la gran pedagoga”, la que ha estado cerca, y la población lo sabe.