OMPRESS-MARRUECOS (18-12-19) Fundado en 1931 por el franciscano francés Poissonier, discípulo del beato Carlos de Foucauld, el Monasterio de la Visitación de Tazert, Marruecos, es una discreta presencia cristiana al servicio del diálogo interreligioso. A punto de desaparecer, se ha llevado a cabo una restauración gracias a la Fundación Coeur Maghrebin y se ha establecido una comunidad de franciscanos franceses procedentes de Montpellier. Su inauguración tuvo lugar el 8 de diciembre con la participación del arzobispo de Rabat, el cardenal Cristóbal López Romero, según ha informado el portal Vatican News.

El Monasterio de Tazert, a unos sesenta kilómetros de Marrakech, durante más de 80 años ha garantizado una presencia cristiana discreta pero continua en el Atlas marroquí. El monasterio fue fundado por el padre Charles-André Poissonier (1897-1938), franciscano y discípulo del beato Carlos de Foucauld (1858-1916), evangelizador y mártir de los tuaregs en el norte de África y beatificado por Benedicto XVI en 2005. De la fusión de la espiritualidad franciscana con la del ermitaño y explorador francés nació la singular experiencia de fe y diálogo de Poissonier, quien se ganó el apelativo de “el hombre con manos de luz” entre las comunidades bereberes locales, por su generosa ayuda a los enfermos y a los pobres. Muerto de tifus en 1938 a la edad de 40 años, el padre Poissonier legó el monasterio a los franciscanos, quienes fueron reemplazados cuatro décadas después por una comunidad de Clarisas.

Así ha sido hasta 2013, cuando las religiosas se vieron obligadas a abandonar Tazert por falta de nuevas vocaciones. Fue gracias a la generosidad de la Fundación Coeur Maghrebin, una ONG comprometida con la promoción humana de las poblaciones del Magreb, que el Monasterio fue restaurado y puesto a disposición de una nueva comunidad de franciscanos. La instalación de los religiosos tuvo lugar el 8 de diciembre con la participación del arzobispo de Rabat, el cardenal Cristóbal López Romero, quien presidió la inauguración. Siguiendo el espíritu del fundador, el monasterio será al mismo tiempo un lugar de oración y diálogo interreligioso, una presencia contemplativa, pero también un lugar de acogida y retiros espirituales, al contar con una casa de huéspedes y una docena de habitaciones.

Hoy la Iglesia Católica marroquí cuenta solo con 23.000 fieles, el 0.07% de la población de mayoría musulmana. La comunidad cristiana la componen en su mayoría extranjeros europeos, a los que se suman jóvenes del África subsahariana que han venido a Marruecos para estudiar, distribuida en dos archidiócesis, Rabat y Tánger, 35 parroquias y con 46 sacerdotes y varias órdenes y congregaciones religiosas. Entre las principales áreas de compromiso de la Iglesia local están la educación, la asistencia social y la promoción del diálogo interreligioso y el entendimiento mutuo entre musulmanes y cristianos.