OMPRESS-ARGENTINA (11-12-20) Se acaba de reabrir en Viedma, Argentina, el Museo Salesiano Cardenal Juan Cagliero, uno de aquellos niños que Don Bosco acogió en la casa de Valdocco de Turín y que llegó a ser misionero y vicario apostólico de la Patagonia septentrional. El museo se reabría al público este miércoles tras labores de mantenimiento y modernización llevadas a cabo por el Ayuntamiento de Viedma, la ciudad que fuera la cabeza del Vicariato Apostólico de la Patagonia. Un vicariato que ocupaba las provincias argentinas actuales de Neuquén, Río Negro y Chubut, una superficie superior a la de España.

Inaugurado en 1980, las piezas que se conservan en el museo son testigos de la historia viva de la ciudad y de la Patagonia. Además está ubicado en el edificio en el que estaba la sede del vicariato, de ladrillo, que recuerda la arquitectura de tantos colegios y edificios religiosos de la época.

Fue en 1875 cuando Don Bosco le confió a uno de sus salesianos, Giovanni Cagliero, la dirección del primer grupo de misioneros salesianos que partieron desde Italia rumbo a la Patagonia. Llegado a Buenos Aires comenzaron su misión en la misma ciudad, con los numerosos inmigrantes italianos. Giovanni, ya Juan, abrió una parroquia en la zona más pobre de la ciudad y diversas obras. En 1884, tras nueve años de labor por toda Argentina, se creaba el Vicariato Apostólico de la Patagonia, del que era nombrado primer vicario. En su misión montaba a caballo, escalaba montañas, llegaba a tribus remotas. Sólo interrumpió su labor para salir disparado a despedirse de Don Bosco, al enterarse de que estaba muriendo. Llegó a Turín y pudo despedirse de él y asistir a su funeral, para volver con la misma celeridad a su misión en la Patagonia. Frutos de la labor salesiana en estas tierras argentinas fueron los beatos Laura Vicuña (1891-1904) y Ceferino Namuncurá (1886-1905), ambos alumnos de los colegios salesianos.

En 1915 el Papa Benedicto XV le nombró cardenal a la edad de 77 años. Quería honrarle por toda una vida dedicada a los demás, la mayor parte de ella en tierras de misión. En 1920, con 82 años, cansado y muy mayor, el Papa lo designó obispo de Frascati hasta 1926, año en que falleció. En 1964 su cuerpo fue solicitado por los argentinos de la Patagonia y ahora reposa en la catedral de Viedma.

Lo cierto es que durante toda su vida Juan-Giovanni Cagliero recordó siempre su primer encuentro con Don Bosco. Giovanni tenía 13 años y tras oír predicar a Don Bosco en su pueblo, Castelnuovo d’Asti, le pidió que lo llevara con él a Turín para estudiar y convertirse en sacerdote. La madre, viuda, no tenía medios para darle una educación así que dejó que se fuera con Don Bosco y se unió a los niños de la calle de Valdocco que Don Bosco recogía de las de Turín. Allí cuidado por Mamma Margherita, la madre de Don Bosco, vivió literalmente rodeado de santos. Además de estar cerca de Don Bosco, fue amigo del beato Michele Rua, que sería el primer sucesor de Don Bosco al frente de la Familia Salesiana. Conoció a San Domingo Savio, niño como él en la casa de Valdocco.