OMPRESS-ROMA (15-02-21) En su intervención del ángelus de ayer domingo, el Papa Francisco alabó el Estatuto de Protección Temporal para Migrantes Venezolanos, aprobado por el gobierno de Colombia, que busca ayudar a más de 1,7 millones de migrantes que han huido de su país.

“Siempre miro con gratitud”, decía el Papa ayer, “el compromiso de aquellos que colaborar en favor de los migrantes. A todos agradezco lo que hacen por los migrantes. Hoy, en particular, me uno a los obispos de Colombia al expresar reconocimiento por la decisión de las autoridades colombianas de implementar el Estatuto de Protección Temporal para los migrantes venezolanos presentes en el país, favoreciendo para ellos la acogida, la protección y la integración. Y esto no lo hace un país riquísimo, super desarrollado, no. Lo hace un país con tantos problemas de desarrollo, de pobreza, de paz… casi 70 años de guerrilla. Pero, con estos problemas, ha tenido la valentía de mirar a aquellos migrantes y de hacer este estatuto. ¡Gracias a Colombia, gracias!”.

La Conferencia Episcopal de Colombia ha hecho un comunicado, al que hacía referencia en su intervención el Papa Francisco, en el que recordaba que “las personas migrantes, refugiadas, desplazadas y las víctimas de la trata se han convertido en emblema de la exclusión porque, además de soportar dificultades por su misma condición migratoria, con frecuencia son objeto de juicios negativos o de rechazo social. Es necesario avanzar, por tanto, hacia actitudes e iniciativas que promuevan la dignidad humana de todas las personas independientemente de su procedencia, en la línea de la histórica capacidad de acogida de nuestro pueblo. El Estatuto de Protección Temporal para Migrantes Venezolanos busca beneficiar a más de 1,7 millones de migrantes venezolanos en Colombia. Su implementación será un acto fraterno que abre las puertas para garantizar que esta población que llega a nuestro territorio pueda disfrutar de los derechos fundamentales de todas las personas y pueda acceder a oportunidades para una vida digna”.

“Históricamente”, decía el texto del comunicado, “la Iglesia colombiana, sus diócesis, congregaciones religiosas, grupos y movimientos apostólicos, con todos sus organismos pastorales, han venido aportando efectivamente para dar una respuesta integral a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas que buscan protección en Colombia. A este esfuerzo han contribuido significativamente las comunidades de acogida con su solidaridad y generosidad, la comunidad nacional e internacional y numerosas instituciones de cooperación”.