OMPRESS-ROMA (28-03-19) En la Audiencia General de ayer miércoles, el Papa condecoraba a la misionera italiana, Maria Concetta Esu, por su compromiso a favor de la vida y la familia. Francisco ya había hablado en otra ocasión de esta hermana durante la audiencia general del 2 de diciembre de 2015, al volver de su viaje a Kenia, Uganda y la República Centroafricana. El reconocimiento a Sor Maria Concetta el Papa lo ha extendido a todos los misioneros:

“Hoy tenemos la alegría de tener con nosotros a una persona que deseo presentaros. Es Sor Maria Concetta Esu, de la Congregación de las Hijas de San José de Genoni. ¿Por qué lo hago? Sor Maria Concetta tiene 85 años, y desde casi 60 es misionera en África, donde desarrolla su servicio como obstetra. Un aplauso. Yo la conocí en Bangui, cuando fui a abrir el Jubileo de la Misericordia. Allí ella me contó que durante su vida ha ayudado a nacer a miles de niños. ¡Qué maravilla! También aquel día había venido desde el Congo en canoa – con 85 años – a hacer compras a Bangui.

Ha venido estos días a Roma para un encuentro con sus hermanas, y hoy ha venido a la audiencia con su superiora. He pensado entonces aprovechar esta ocasión para darle un signo de reconocimiento y decirle un gran gracias por su testimonio.

Querida hermana, en nombre mío y de la Iglesia, te ofrezco una condecoración. Es un signo de nuestro afecto y de nuestro ‘gracias’ por toda la labor que has llevado a cabo en medio de las hermanas y hermanos africanos, al servicio de la vida, de los niños, de las mamás y de las familias.

Con este gesto dedicado a ti expreso también mi reconocimiento a todos los misioneros y misioneras, sacerdotes, religiosos y laicos, que esparcen la semilla del Reino de Dios en todas partes del mundo. Vuestra labor, queridos misioneros y misioneras, es grande. Vosotros ‘quemáis’ vuestra vida sembrando la palabra de Dios con vuestro testimonio… Y con ello no sois noticia. No sois noticia en los periódicos. El cardenal Hummes, que es el encargado del Episcopado brasileño, de toda la Amazonia, va con frecuencia a visitar las ciudades y los pueblos de la Amazonia. Y cada vez que va allí – me lo ha contado él mismo – va al cementerio y visita las tumbas de los misioneros; muchos muertos en la juventud por enfermedades contra las cuales no tenían anticuerpos. Y me ha dicho: ‘Todos estos merecen ser canonizados’, porque han ‘quemado’ su vida en el servicio.

Queridos hermanos y hermanas, Sor Maria Concetta, después de esta tarea, volverá a África en estos días. Acompañémosla con la oración. Que su ejemplo nos ayude a todos a vivir el Evangelio allí donde estemos.

¡Gracias, hermana! Que el Señor te bendiga y la Virgen te proteja”.