OMPRESS-ROMA (21-05-18) El Papa Francisco recordaba ayer durante el rezo del Regina Coeli el 175 aniversario de la Infancia Misionera: “El acontecimiento de Pentecostés marca el origen de la misión universal de la Iglesia. Por eso hoy se publica el Mensaje para la próxima Jornada Misionera Mundial. Y me complace recordar también que ayer se cumplían los 175 años del nacimiento de la Obra de la Infancia Misionera, que ve a los niños como protagonistas de la misión, con la oración y los pequeños gestos cotidianos de amor y de servicio. Agradezco y animo a todos los niños que participan en la difusión del Evangelio en el mundo. ¡Gracias!”.

Fue hace 175 años cuando un obispo francés, monseñor Charles de Forbin-Janson, se sintió conmovido por las noticias que llegaban de China, donde los niños eran abandonados a su suerte. Triste por no poder partir él mismo como misionero, pidió consejo a Paulina Jaricot, fundadora de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. El encuentro iluminó a Mons. Forbin-Janson, que tuvo la idea de implicar a los niños de Francia para que ellos, a través de la oración y la colaboración material, pudieran ayudar a sus coetáneos chinos. “Un avemaría al día, una moneda al mes”, ese era el compromiso de cada niño. Así nació la Obra de la Infancia Misionera, un 19 de mayo de 1843.

En aquella época, e incluso hoy, convertir a los niños en protagonistas de la misión y de la vida de la Iglesia fue una idea revolucionaria. En poco tiempo, muchos países, entre ellos España, se sumaron a la iniciativa. El 3 de mayo de 1922, el Papa Pío XI, reconociendo la contribución de la Obra durante los anteriores ochenta años, la hizo suya, reconociéndola como Pontificia. El 4 de diciembre de 1950, el Papa Pío XII instituía la Jornada Mundial de la Santa Infancia, declarando como fecha de celebración el día de la Epifanía, pero dando libertad a cada país para que adaptase la fecha a las exigencias locales, como ocurre en España, donde se celebra el cuarto domingo de enero.