OMPRESS-ITALIA (22-04-20) El Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras de Italia ha abierto una línea de teléfono durante esta crisis del coronavirus para que se pueda hablar con un misionero, como gesto de agradecimiento por los muchos apoyos que siempre ha recibido. El PIME ha sido siempre un cauce de evangelización para los sacerdotes diocesanos no solo de Italia sino también de otros países, incluidos los de misión. Muchísimas personas han apoyado su labor que se extiende sobre todo a los territorios de misión de Asia. En Milán, Lombardía y en general el norte de Italia numerosos fieles han estado a su lado tanto con su aportación económica como con sus oraciones y cercanía.

El covid-19 también ha obligado al Centro PIME de Milán a cerrar sus puertas. Este centro y los misioneros que en él desarrollan su labor consideran que su papel “ha sido siempre el de ser intermediario entre usted y las misiones: le hemos enviado noticias de los niños que apoyan, de los misioneros, de los representantes de los proyectos”. Ahora, explican desde el PIME, son ellos, los misioneros y las personas beneficiadas por la generosidad de estos años, quienes preguntan sobre cómo están los donantes y personas que tanto les han ayudado y que viven en el norte de Italia, una de las zonas más castigadas por el coronavirus. Quieren hacer sentir su cercanía y dar esperanza.

“A lo largo de los años”, les dicen, “han compartido sus alegrías con nosotros: el nacimiento de un hijo o nieto ha sido una oportunidad para que comience el apoyo a larga distancia, así como comuniones, bodas, aniversarios”. Y todo eso, a pesar de que ha habido momentos difíciles: la familia aumentó, los gastos crecieron, la crisis económica se hizo sentir… Pero gracias a su generosidad “miles de niños han terminado el colegio, otros la universidad, se han construido cientos de pozos, escuelas, hospitales y todo ha sido el resultado de su sensibilidad hacia aquellos que vivían en condiciones difíciles. No podemos encontrar palabras adecuadas para expresarle nuestra gratitud y explicar la importancia de lo que nos ha permitido lograr”.

El Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras ha querido devolver tanta generosidad poniendo a disposición de todos un “Teléfono misionero”, en el que se puede hablar directamente con un misionero. En el número habilitado, el 02 43 822 322, todos pueden encontrar una voz amiga y aliviar algo la ansiedad que, inevitablemente, caracteriza estos días.