OMPRESS-MADRID (17-05-19) Con motivo del día del Misionero Diocesano en Madrid, el cardenal Carlos Osoro, ha escrito una carta a los fieles de la archidiócesis animándoles a tener en sus oraciones a tantas misioneras y misioneros madrileños esparcidos por todo el mundo:

“Queridos hermanos: En la Ascensión del Señor, los Apóstoles descubrieron la plenitud de su vocación. Como le gusta decir al Papa Francisco, ya no se habla de discípulos y misioneros, sino de discípulos-misioneros, porque ese día, cuando Jesús era llevado al cielo, les encomienda continuar la misión que Él había comenzado y de la cual ellos eran su fruto más hermoso.

Entonces descubrieron que ser discípulos conlleva ser misioneros, es decir, hombres y mujeres que desean que Cristo sea conocido, se dan cuenta, como san Pablo, que sin Cristo todo es pérdida y con Él todo es ganancia. Este año, el Papa Francisco quiere que toda la Iglesia celebre un Mes Misionero Extraordinario. Será el próximo mes de octubre. Bueno es empezar a prepararlo recordando que Madrid tiene más de 600 misioneros repartidos por todo el mundo. En 85 países del mundo hay, al menos, un madrileño, una madrileña misionera haciendo posible la presencia de Cristo en aquellos lugares. Cuando el Papa quiere que meditemos todos que con el bautismo recibimos un envío, recordamos a nuestros misioneros, que forman parte de la Iglesia particular de Madrid y ahora están enriqueciendo la vida de la Iglesia en otros lugares.

Ser misionero en la Iglesia no es hacer una apuesta por la aventura. No. La misión es una apuesta por Jesucristo y por el hombre. Apuesta por Jesucristo porque en Él se ha descubierto la mayor de las bellezas y de las alegrías. El misionero encontró que la vida adquiere una grandeza especial cuando se vive cerca de Aquel que nos amó y se entregó por nosotros. Y el misionero apuesta por el hombre porque ha entendido cómo el conocimiento del amor divino en el corazón del hombre hace que el ser humano descubra la hermosura de su vocación humana y divina (GS 22).

Pido a Dios algo que es urgente y que no podemos callar: que muchos jóvenes vean la misión como una oportunidad de vivir la vida en plenitud. Hoy la Iglesia necesita de sacerdotes, religiosas y religiosos y jóvenes laicos que quieran vivir la tarea misionera como su vocación. Evidentemente que todos debemos ser misioneros en el ambiente y en los lugares donde vivimos, trabajamos, descansamos. Pero no podemos olvidar que ser misionero es algo más, es haber sentido en el corazón la voz del Señor que dice: sal de tu tierra, que a donde yo te diga, irás.

Os pido orar en este día a todas las comunidades cristianas de la diócesis de Madrid, uniros, en este día de la Ascensión del Señor, en la oración recordando a los misioneros madrileños. Como insiste el Papa Francisco, sin oración no hay misión. Pongamos nuestra plegaria al servicio de la Misión.

Con estas letras quiero estar cerca de los que se fueron un día a evangelizar fuera de España. Quiero que todos los cristianos que vivimos en Madrid agradezcamos a Dios el don de la vida de estos hombres, su entrega y servicio. Y con nuestra oración y ofrenda les apoyemos sabiendo que ellos necesitan de nosotros y nosotros también necesitamos de ellos para recordarnos que la Iglesia es algo más grande de lo que nosotros contemplamos.

Ponemos esta jornada de ‘Madrid con sus misioneros’ en manos de la Virgen, nuestra Señora, bajo la advocación de la Almudena, ella es la Reina de las misiones y de los misioneros. Le pedimos con confianza que cuide a aquellos que dejándolo todo han decidido convertirse en el mundo continuadores de la labor preciosa de llevar a los hombres el mensaje de Cristo”.

 

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