OMPRESS-BOLIVIA (23-09-20) En el país sudamericano se vivirá este DOMUND con el recuerdo entrañable de Mons. Eugenio Scarpellini, el primer obispo víctima de coronavirus en América latina, que llegó como joven misionero a Bolivia. Está ya todo preparado y desde la Sección de Misiones de la Conferencia Episcopal Boliviana han hecho llegar un mensaje a todos los fieles y comunidades del país “para animarles para preparar y vivir el DOMUND 2020 de una manera muy diferente”.

“El Papa Francisco”, recuerda el mensaje, “ya había lanzado su mensaje para esta fecha tan importante en una gran fiesta significativa para nosotros, en la solemnidad de Pentecostés, la fiesta del Espíritu Santo, que es el Amor de Dios que mueve todo. El Papa Francisco nos da el lema de este DOMUND 2020. Nos anima a responder con generosidad como el profeta Isaías ‘Aquí estoy, mándame’. El octubre pasado con el tema ‘Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo’ nos había hecho recuerdo que cada bautizado es enviado para anunciar el Evangelio que es alegría. Y este año en su mensaje expresa su gratitud por el compromiso con el que se vivió el Mes Misionero Extraordinario en octubre pasado”.

“En esta situación especial del año 2020”, continúa el mensaje, “necesitamos su creatividad para hacer llegar la vida, el mensaje y la persona de Nuestro Señor Jesucristo a quienes aún no lo conocen o se han olvidado de Él. Este DOMUND quedará en la memoria mejor que otros no solo por el número par del año 20 y 20, y por la pandemia del Corona-virus. Para nosotros en Bolivia quedará en la memoria sobre todo por la partida a la casa del Padre Eterno de Monseñor Eugenio Juan Pablo Scarpellini Mazzoleni, obispo de El Alto. Él vino a Bolivia como joven misionero de la diócesis de Bérgamo, Italia, diciendo a Dios ‘Aquí estoy, mándame”. Empujado por el Espíritu Santo entregó su vida al Señor y al anuncio de su Evangelio que es alegría. Misionero del pueblo, animó permanentemente a ser una Iglesia misionera, ‘sueño con una Iglesia misionera’, incansable y celoso en llevar la Palabra de Dios a sus comunidades y demás lugares del Pueblo de Dios. Amó su misión, expresión manifiesta por Él: ‘la misión es mi pasión’. Lo hizo tanto por sus palabras como también por sus obras en favor de los pobres. Un hombre de Dios para todos: niños, jóvenes, mayores, pobres y poderosos. Hombre de diálogo buscado para intermediar…”.

Por eso, concluye el mensaje, “el mejor recuerdo y el mayor agradecimiento que le podemos regalar es dedicarnos como él con todas las ganas a la Misión. ¿Ya sabes cuál es tu misión? Hablen en su familia y en su grupo para aclarar cuál es la misión de cada uno. El Espíritu Santo nos siga inspirando y entusiasmando en la misión”.