La crisis provocada por la pandemia del coronavirus ha suscitado un amplio movimiento de oración y fraternidad, al que se pueden unir los jóvenes. El papa Francisco ha emprendido él mismo muchas iniciativas de oración y de solidaridad, tanto por los enfermos de coronavirus como por los fallecidos. También ha suscitado otras en los creyentes, las diócesis católicas y todas las personas de buena voluntad. En las OMP tenemos varias propuestas para los jóvenes que queremos hacer llegar.

Porque los jóvenes cristianos están invitados a unirse a esta necesidad de poner la confianza en Dios en la oración y a tener gestos de solidaridad. Desde las OMP les invitamos a vivirlo desde el espíritu misionero. Son muchos los hermanos nuestros en el mundo entero que están sufriendo las trágicas consecuencias de la pandemia. Las actitudes espirituales que nos pide este momento deben tener espíritu misionero, es decir, vivirlo como lo hacen los misioneros que están al lado de las personas en todas las situaciones sin abandonarles nunca.

¿Cómo unirnos a todos nuestros hermanos y mantenernos enganchados a la misión en tiempo de coronavirus? Las OMP ofrecen diversos cauces para hacerlo posible. Aunque se haya tenido que suspender el Encuentro misionero de jóvenes que estaba previsto para este fin de semana, aún quedan, en cambio, otras posibilidades, todas ellas asequibles sin salir de casa:

  • La revista Supergesto ofrece noticias interesantes y reflexiones sobre la misión y la ayuda que los jóvenes prestan a los misioneros.
  • En el Itinerario misionero para jóvenes se encuentran temas formativos para que los jóvenes profundicen en su ser misioneros desde el bautismo.
  • Esta página web y las redes sociales de las OMP ofrecen noticias de todo el mundo sobre la misión y los misioneros.

En las OMP esperamos que estas iniciativas que ofrecemos para jóvenes, niños y adultos nos ayuden a tener presentes a los misioneros y las misioneras que están al lado de nuestros hermanos en el mundo entero sin retirarse, y nos ayuden a nosotros también a estar al lado del que nos necesita con la oración y la ayuda fraterna.