OMPRESS-HUALMAY (24-03-20) Es lo que ha comunicado a sus fieles y a toda la población, en la localidad de Hualmay, a 150 kilómetros de Lima, Perú, el misionero Juan Antonio Fernández-Salvador. Este sacerdote sevillano de la OCSHA, la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana, envía este comunicado dirigido al “querido pueblo de Dios que peregrina en Hualmay”.

“Mantengan la calma. No tengan miedo. Sobreviviremos a esta crisis sanitaria mundial. Y saldremos rejuvenecidos en espíritu y verdad. Sigamos las recomendaciones de Sanidad y en unos días volveremos a la vida normal.

Hemos cerrado los templos, pero los templos vivos, donde Dios habita, nunca cierran, SOMOS NOSOTROS. Esta situación es una LLAMADA a buscar en tu interior hasta vislumbrar el Paraíso que llevas dentro, hasta descubrir que tu corazón sólo sabe amar, hasta encontrar al Dios vivo en tu intimidad más íntima, el Aliento de todo aliento. A escudriñar ese lugar secreto, donde sólo tú puedes entrar, donde vives en paz, en amor, en quietud, en bondad y compasión: tu alma desnuda de todo lo demás. Más allá de las circunstancias y turbulencias de la vida, eres Plenitud. Eres Presencia. Eres Consciencia. Eres Dios que ha tomado forma en ti. Es una LLAMADA a reconocer el valor de la familia, recuperando el diálogo, la convivencia pacífica y el amor auténtico. Es una LLAMADA a reconocer que no somos islas, que somos comunidad, que estamos todos conectados con todos en el Espíritu, que somos UNO con la Humanidad, con el Universo y con Dios.

Me llama a la compasión que haya entre nosotros alguien que esté pasando necesidades básicas: agua, alimentos, luz… y/o necesidades espirituales: confesar, unción de enfermos, comunión, angustia espiritual… La Iglesia Católica, por medio del sacerdote y de sus miembros más comprometidos, estamos disponibles para ayudar al que pida y necesite ayuda. Si alguno de ustedes conoce algún miembro de la comuna hualmayuna que se encuentre en esta situación, por favor, que lo comunique por este medio, y arbitraremos las medidas necesarias para acudir en su apoyo. (Guardando las normas de seguridad requeridas).

Pidamos al Dios de la Vida que nos conceda un corazón magnánimo y compasivo para que, desde la corresponsabilidad solidaria, seamos capaces, entre todos, de atajar y erradicar esta crisis sanitaria del Coronavirus. Dios los bendice, guarda y acompaña. Y María, Madre de todos los vivientes, nos concede vida en abundancia.