OMPRESS-CHINA (22-05-20) En la memoria de Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos, venerada en el santuario de Sheshan, Shanghai, toda la Iglesia se une espiritualmente a los fieles católicos en China, consciente de los sufrimientos pasados y presentes que soportan “por el santo Nombre de Jesús”. Es lo que escribía el Papa Benedicto XVI en su carta de 2007 dirigida a los católicos chinos, animando a la celebración de este día especial de oración: “Os exhorto a celebrarla renovando vuestra comunión de fe en Jesús, Nuestro Señor, y vuestra fidelidad al Papa, rogando para que la unidad entre vosotros sea cada vez más profunda y visible”. Añadía además que “en esta misma Jornada, los católicos en el mundo entero —en particular los de origen chino— han de mostrar su solidaridad y solicitud fraterna por vosotros, pidiendo al Señor de la historia el don de la perseverancia en el testimonio, seguros de que vuestros sufrimientos pasados y presentes por el santo Nombre de Jesús y vuestra intrépida lealtad a su Vicario en la tierra serán premiados, aunque a veces todo pueda parecer un triste fracaso”.

El director nacional de las Obras Misionales Pontificias de Alemania, Mons. Wolfgang Huber, señala que “el hecho de que se arrancaran cruces de las iglesias, en algunos lugares, el primer día en que se relajaron las medidas contra el coronavirus es significativo. Si bien ha habido momentos de permisividad en los que la vida religiosa se ha desarrollado en estas últimas décadas, el actual gobierno del presidente Xi Jinping está tratando de controlar todas las áreas de la sociedad civil, incluida la religión”. Mons. Huber es, además de director nacional de OMP, presidente del China-Zentrum, que, desde 1988, sigue muy de cerca la evolución de la Iglesia y la fe en el país asiático.

Desde este centro, se observa también con preocupación el notable aumento de presión y persecución sobre el clero de la Iglesia católica clandestina, para que se registren y firmen declaraciones de ser independientes del Vaticano. De hecho se busca que la población denuncie reuniones y actividades no autorizadas. Incluso en las iglesias registradas oficialmente, las de la “Iglesia patriótica”, se instalan cada vez más cámaras de vigilancia con reconocimiento facial”. Así que una gran parte de la vida religiosa se ha desplazado a Internet, pero se espera que esto también se controle mucho más en el futuro.