OMPRESS-ROMA (29-11-19) Con motivo del 25 aniversario del nacimiento de la capellanía católica congoleña de Roma, y de la fiesta de la beata hermana Anuarite Nengapeta, y del beato Isidoro Bakanja, el Papa Francisco presidirá a las 10:00h este domingo una Celebración Eucarística en la Basílica de San Pedro. Estará presente la comunidad católica congoleña en Roma, pero acudirán representantes de otras comunidades católicas congoleñas en el mundo

La celebración tiene lugar en un momento en el que los obispos de la República Democrática del Congo han denunciado la violencia que sufren las provincias de Kivu del Norte y del Sur. Como informaba la misma Conferencia Episcopal Congoleña, sólo en noviembre, han sido asesinadas 80 personas en à Beni et à Minembwe, además de producirse secuestros y saqueos.

“Hay un desplazamiento masivo que aumenta el sufrimiento de los ya empobrecidos y traumatizados por los secuestros, la presencia casi permanente de grupos armados y la enfermedad del virus del Ébola”, señalan los obispos en su comunicado de este 25 de noviembre. Las consecuencias que enumeran son terribles: asesinatos, casas y campos abandonados y saqueados, inseguridad alimentaria, abandono escolar y riesgo de propagación del Ébola y otras epidemias… “Es inaceptable que, durante décadas, la dignidad humana y la vida humana se hayan violado constantemente en un país donde las instituciones estatales y las organizaciones internacionales establecidas están para proteger a toda la población”. Añaden que han tenido lugar enfrentamientos armados en las Tierras Altas de Fizi y Uvira en Kivu del Sur: “observamos que las tropas extranjeras alimentan estos enfrentamientos y utilizan los conflictos comunitarios para luchar en territorio congoleño”.

Los obispos congoleños agradecen al gobierno, a las Fuerzas Armadas Congoleñas y a la MONUSCO – la misión de la ONU en el país – los esfuerzos llevados a cabo para combatir a los enemigos de la paz, y piden: “desarrollar un programa de emergencia para crear un clima de calma y poner fin a las hostilidades en esta parte del país; restaurar la autoridad del Estado a través de los servicios de la Policía Nacional, el Ejército, Migración, etc., para sacar a esta parte del país de la arbitrariedad; un programa nacional de solidaridad para proporcionar asistencia humanitaria a los afectados: los desplazados, pero también a las personas que permanecieron en las zonas de conflicto; crear, a nivel nacional, un marco de diálogo para fomentar un clima de justicia, paz y reconciliación entre las comunidades en conflicto”.