OMPRESS-JAVIER (21-02-20) Las Javieradas ya están aquí y celebran su 80 aniversario. Con el lema “Cada paso cuenta” ayer se presentaba en Pamplona el calendario y lema de las Javieradas 2020, las peregrinaciones a Javier, la cuna del patrono de las misiones que, en cierto modo, son verdaderas citas de renovación misionera “con el especialista” para jóvenes y no tan jóvenes. Esta peregrinación, un Camino de Santiago en pequeño, se puede hacer recorriendo todas sus etapas o desde la última, Sangüesa. Quien quiera ceñirse al original deberá comenzar en Pamplona, para recorrer los 55 kilómetros que separan la capital navarra de la cuna del santo. Las etapas: Noain, Monreal, Alto de Loiti, Liédena, Sangüesa y, por fin, Javier.

Aunque hay dos Javieradas con mayúsculas que serán a las más concurran los jóvenes, y que tendrán lugar el domingo 8 de marzo y el sábado 14 de marzo, son en total 12 peregrinaciones. La primera será la de la vida consagrada, el miércoles 4 de marzo, y al santo de Javier no le dejarán solo hasta el 16 de mayo, cuando con mejor tiempo y menos frío, tenga lugar la Javierada de los enfermos.

Los detalles de las Javieradas los exponían ayer en una rueda de prensa Mons. Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona-Tudela, Óscar Azcona, delegado de misiones y director de la Javierada, y el superior jesuita de la comunidad de Javier, José María Vicente. En esta presentación no se pudo dejar de recordar a los 11.000 misioneros españoles que muestran la universalidad de la misión, algo muy en el corazón de estas peregrinaciones que están abiertas a toda la Iglesia universal.

Este año las Javieradas celebran su 80 aniversario, si bien originariamente se remontan a 1885, se llevan haciendo de manera ininterrumpida desde 1940. La historia cuenta que en 1885 se desató una epidemia de cólera y la Diputación Foral de Navarra invocó a San Francisco Javier para que librara al pueblo de aquella terrible enfermedad. Los navarros de la época ofrecieron la promesa de caminar a Javier si se cumplían sus ruegos. El Santo respondió a la súplica, y fue así como nació esta popular tradición que, como en su momento hiciera el navarro más universal, ha traspasado las fronteras de Navarra.