OMPRESS-GUINEA ECUATORIAL (12-03-21) El pasado domingo 7 de marzo una cadena de explosiones sacudía Bata, la capital económica y la ciudad más poblada de Guinea Ecuatorial. Desde la Comunidad de Hermanas de la Caridad de Santa Ana escriben contando cómo lo vivieron estas misioneras. La catástrofe que ha arrasado un cuartel militar, ha causado un centenar de muertos y numerosísimos los heridos… pero también una ola de solidaridad.

“El domingo 7 de marzo, sobre las 13:00h. Escuchamos un fuerte ruido como si la casa temblara. Minutos más tarde otro fuerte ruido, que provocó que los cristales de las ventanas y puertas del hotel que tenemos justo en frente se rompieran; pensando todo el tiempo que podía ser un temblor de tierra… ¡Pero no! Empezamos a recibir llamadas y mensaje contándonos lo sucedido, una explosión en el cuartel militar de Nkoantoma, que se encuentra a unos 6 Km aproximadamente de donde vivimos nosotras. A continuación, ruido de sirenas de ambulancias, bomberos y patrullas militares.

En menos de dos horas y sin saber exactamente lo que estaba pasando nos dirigimos al Hospital General, ya que nos informaron de que estaban llevando los heridos allí. Cargamos nuestro coche de material sanitario y ofrecimos todo nuestro apoyo. Decenas de heridos, algunos muy graves, otros con lesiones, otros desorientados, familiares buscando a los suyos…

Dentro de toda esta difícil situación, vimos la pronta respuesta de apoyo y solidaridad de la población. Nos juntamos en ese hospital unos 200 sanitarios entre voluntarios, enfermeras, médicos, estudiantes de medicina; todos para hacer frente a algo que no comprendíamos. Al día siguiente lunes 8 de marzo, miedo, silencio, lloros… se hablaba de que toda esta tragedia se debía a una explosión en un almacén del cuartel militar del barrio de Nkoantoma por un descuido y un deficitario mantenimiento de dicho lugar. Y también había comentarios de unas posibles bombas que podían seguir cayendo en los barrios cercanos al cuartel por lo que se tenían que desalojar las casas, lo que provocó una gran inseguridad hasta el punto de que muchos salieron de Bata para ir a sus pueblos.

Hoy 9 de marzo la situación es desoladora, más de cien personas muertas, decenas de personas hospitalizadas, muchas casas rotas y derrumbadas, cientos de personas saliendo a las calles con lo puesto, rostros de tristeza por la pérdida de sus seres queridos.

Parroquias y colegios católicos han cedido sus instalaciones para acoger a decenas de familias que han quedado sin hogar. Y nosotras como Centro de Salud seguimos atendiendo a decenas de personas con contusiones y secuelas físicas y psicológicas por el impacto explosivo. Muchas gracias por recordarnos, por su preocupación, su cercanía y oraciones”.