OMPRESS-GAMBIA (11-09-20) Michael Joseph Cleary llegó a Gambia, un pequeño país africano del tamaño de Asturias, en 1953, y allí pasó el resto de su vida, fue su obispo, de la única diócesis del país, y fue feliz “entre sus amigos” cristianos y musulmanes. Obispo de Banjul, la capital del pequeño país, toda la diócesis lamenta su fallecimiento, que tuvo lugar el pasado 3 de septiembre, a la edad de 95 años.

Nacido en Irlanda, en 1925, el misionero se quedó huérfano a los 4 años. Pocos años después, a su escuela secundaria acudieron los Misioneros del Espíritu Santo y abrigó desde la adolescencia el deseo de ser misionero en África. En 1943 el joven Michael entró en el noviciado de los padres del Espíritu Santo, los espiritanos. Tras licenciarse en Filosofía y Letras en la Universidad de Dublín, se formó como profesor durante dos años en Blackrock College, un internado de los espiritanos. Tras ordenarse sacerdote en 1952 pidió ser enviado como misionero a África. Sus superiores le destinaron a Gambia, un país musulmán, con muy pocos católicos, apenas tres mil.

El padre Cleary llegó al país el 29 de octubre de 1953, un año y cuatro meses después de su ordenación. Quería servir en lugares aislados como Fulabantang y Basse, pero su obispo decidió trasladarlo a la escuela secundaria de San Agustín en Banjul. Empezó enseñando matemáticas e historia y allí pasaría los siguientes 25 años, 17 de ellos como director la escuela. En 1980 fue nombrado obispo de Banjul y, años después, en 1992, fue quien recibiría al Papa Juan Pablo II durante su visita a Gambia del 23 al 24 de febrero de 1992. Fue obispo de Banjul hasta 2006.

Tras su retiro, permaneció en el país durante 9 años, antes de su salida definitiva de Gambia. Aunque quería salir de Gambia con discreción, se organizó una misa de acción de gracias en su honor en la Iglesia de Santa Teresa en Kanifing. Antes de la bendición final, Mons. Cleary se dirigió a la asamblea. “Puede que sea un poco sentimental, pero nunca me gustó dejar a mis amigos y despedirme de ellos”, les dijo. “Llegué a Gambia hace 62 años y he pasado toda mi vida aquí. Como obispo he viajado por todo el país y he aprendido a amarlo a él y a sus habitantes. De lo contrario, no me habría quedado tanto tiempo. Tengo muchos amigos cristianos y musulmanes aquí en Gambia. Siento que ahora a los 90 años me vendría bien vivir muy cerca de un hospital o de un centro de salud porque no quiero ser una carga para nadie. Me habéis dado los mejores años de mi vida y os lo agradezco. Oro a Dios Todopoderoso para que os guíe y proteja a vosotros y a vuestras familias. Siempre estarás en mis oraciones. ¡Que dios los bendiga a todos!”. Al día siguiente, sábado 14 de marzo de 2015, el obispo Cleary finalmente dejó Gambia rumbo a su tierra natal, Irlanda, después de 62 años dedicados al servicio de la diócesis católica de Banjul como sacerdote y obispo.

El paso de este misionero por Gambia ha supuesto la transformación de la Iglesia en Gambia. Cuando llegó al país, la misión católica estaba entonces bajo la dirección de misioneros irlandeses. En el momento de su partida, la mayoría de los sacerdotes, las religiosas y religiosos son gambianos. Durante sus 25 años como obispo ordenó a 17 sacerdotes diocesanos y consagró numerosas iglesias e instituciones de enseñanza y asistenciales, que son la base de una Iglesia que sigue siendo minoritaria en Gambia, 46.000 católicos, pero que ya es totalmente gambiana.