OMPRESS-SEVILLA (23-10-19) El misionero sevillano José Leal fallecía este lunes 21 de octubre, pasado ya el DOMUND, la jornada misionera en la que tantas veces colaboró aportando su testimonio misionero. Sacerdote diocesano, nació en la capital sevillana en 1931. Ingresó en el Seminario Menor de Sanlúcar de Barrameda en 1950, y un año más tarde accedería al Seminario Mayor de San Telmo. Como respuesta a su intensa inquietud misionera, ingresó en el Seminario del Instituto Español de Misiones Extranjeras de Burgos en 1954. Seis años después era ordenado sacerdote y destinado a la Prefectura Apostólica de Wankie, Rodesia del Sur, actual Zimbabue.

En este país vivió la misión, primero, en el colegio de hermanos maristas canadienses de Kutama y, después como responsable de las misiones de Kana y de Chireya. Después cambiaría de país, yendo a Zambia, a la diócesis de Ndola. Sus últimos años de ministerio los pasó en la archidiócesis hispalense donde atendió a comunidades de religiosas de clausura.

“Desde ayer, las misioneras y misioneros sevillanos tienen un nuevo intercesor en el cielo”, explicaban desde la delegación de misiones, “a primera hora de la tarde del pasado 21 de octubre del Mes Misionero Extraordinario, expiraba nuestro querido misionero ad vitam don José Leal, sacerdote diocesano: santo, afable y siempre con buen humor, muy vinculado a la parroquia de Santa María la Blanca. Demos gracias a Dios por su larga vida y ministerio entregado al continente africano y encomendamos su alma al Señor a quien consagró su vida”. Era tan querido en la misión que, cuando celebró sus 50 años de sacerdocio, ya en Sevilla, el obispo de Ndola vino desde Zambia para estar presente.

Como decía él mismo en una entrevista, para ir a las misiones “hay que llevar una vida santa porque se va a evangelizar, lo demás siendo también importante queda en segundo lugar. A veces se va a sitios tan precarios que se tienen que hacer cosas que realmente jamás había pensado en realizar como hacer escuelas o construir caminos. Lo fundamental, es llevar a Jesucristo, es el tesoro que tú tienes, es el motor tuyo y es el que te hace lanzarte hasta tierras extrañas”.