OMPRESS-PAKISTÁN (16-12-20) De la congregación de los Oblatos de María Inmaculada y nacido en Jaffna, Sri Lanka, Victor Gnanapragasam, llegó como misionero a Pakistán en 1973, y allí ha permanecido hasta su fallecimiento el pasado 12 de diciembre. Tenía 80 años y ha sido el primer obispo, y prácticamente fundador, del Vicariato Apostólico de Quetta, en la difícil zona fronteriza con Afganistán. Su funeral tuvo lugar ayer en la Catedral del Santo Rosario de Quetta y sus restos descansarán en la tierra que lo acogió y a la que dedicó su vida.

Se han ofrecido oraciones por su alma en todas las iglesias católicas de Pakistán. En unas declaraciones a UCA News, Mons. Sebastian Shaw, arzobispo de Lahore decía que Mons. Gnanapragasam, “a pesar de enfrentarse a los desafíos del idioma y de la cultura, sirvió en una región desafiante y dirigió la Comisión de Catequesis de los obispos católicos de 2006 a 2010. Estamos muy tristes. Es una pérdida muy grande”.

Como misionero oblato llegó a Pakistán en 1973 donde comenzó su labor como párroco en las diócesis de Faisalabad y Multan, en la provincia de Punjab. Fue formado en la comunidad de los oblatos de la archidiócesis de Karachi y primer consejero de la delegación de los Oblatos de María Inmaculada en Pakistán de 1997 a 2001.

En 2001 fue nombrado prefecto apostólico de la recién creada prefectura apostólica de Quetta en el 2001, en la provincia paquistaní de Baluchistán, una región montañosa y escasamente poblada. En aquel momento el vicariato no tenía más que una iglesia en la ciudad de Quetta que daba servicio a toda la comunidad católica dispersa en la región. El padre Víctor – no sería consagrado obispo hasta el 2010 cuando Quetta pasó a ser vicariato apostólico –, con la ayuda de las Obras Misionales Pontificias y de su congregación que está verdaderamente volcada en la zona, construyó 19 iglesias y “creó” literalmente la diócesis. La primera suma que le enviaron las OMP en 2001, 20.000 dólares, tenía como rúbrica “subsidio de fundación de la Prefectura Apostólica de Quetta”. Cada año, desde entonces, se le han hecho llegar 27.000 dólares para los gastos corrientes, fruto de la recaudación del Domund en todo el mundo. Y también se ayudó con ayudas extraordinarias al padre Víctor y a otros misioneros que fueron levantando las parroquias: la de Sibi y Mach en 2003, la de Dhadar y la parroquia de Don Bosco en la misma Quetta en 2004, además del obispado y un convento en 2005. Ya como Vicario Apostólico, Mons. Gnanapragasam solicitó ayuda a las Obras Misionales Pontificias para la adquisición del terreno de la actual catedral, nuevas parroquias y apoyo a los catequistas, que siempre han sido uno de los pilares del Vicariato Apostólico de Quetta. En 2012, tuvo lugar la primera ordenación sacerdotal de la historia en Baluchistán, en la parroquia San Pío X.

Todo esto en medio de la situación de Baluchistán, donde se ha sufrido la violencia sangrienta durante años. Una gran parte de los 2,5 millones de refugiados afganos documentados e indocumentados de Pakistán viven en la zona, por su cercanía con Afganistán. En abril de 2018, cuatro miembros de una familia católica murieron en un ataque en el área de Shah Zaman, en la ciudad de Quetta, al día siguiente de la celebración de la Pascua. El Estado Islámico se atribuyó la responsabilidad del ataque terrorista. En 2013, el mismo obispo resultó levemente herido cuando atacaron con un automóvil lleno de la comisaría de policía cerca de la casa del obispo, causando daños a la iglesia y a tres escuelas misionales.

El padre Cecil Paul, director del Oblate Media Center, decía “nuca pensó en abandonar ni el vicariato ni el país. Juntos viajábamos hasta siete horas para lograr llegar hasta llegar a las comunidades dispersas, la mayoría de ellos emigrantes punjabíes, en las fronteras de Taftan y Chaman. Trabajó duro y permaneció fiel a su fe”.