OMPRESS-MOZAMBIQUE (25-04-19) Los Misioneros de la Consolata han comunicado con profundo pesar la noticia del fallecimiento de Mons. Francisco Lerma Martínez, obispo de Gurué, Mozambique en la tarde de ayer en el Hospital Clínico para el Corazón en Maputo, la capital del país africano.

Mons. Francisco nació en Murcia, en el sureste de España, el 4 de mayo de 1944. Ingresó en el Seminario Menor Diocesano de Murcia, donde continuó sus estudios hasta el final de la Filosofía y en 1965 se unió a los Misioneros de la Consolata. Hizo su noviciado en Italia donde profesó como religioso en 1966. Tras sus estudios teológicos en Roma, hizo su profesión perpetua en octubre de 1969, en Madrid. Ese mismo año, el 20 de diciembre de 1969, fue ordenado sacerdote en El Palmar, Murcia. En 1970 obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática en la Universidad Gregoriana de Roma y en 1987 recibió el título de Doctor en Misionología en la misma universidad.

Mons. Francisco Lerma pasó casi toda su vida misionera en Mozambique, a la que llegó en 1971, después de su ordenación sacerdotal, ejerciendo su apostolado misionero en varias misiones de los Misioneros de la Consolata. De 1971 a 1974 fue primero vicepárroco y después párroco en Maúa. En 1974 fue nombrado director de la Escuela de Catequistas de Correia. Tras la independencia de Mozambique, de 1976 a 1979 fue párroco en Cuamba. Todo ello en la provincia de Niassa, al noroeste de Mozambique.

A partir de 1979 fue enviado al sur del país, como secretario de pastoral en la diócesis de Inhambane. Una enfermedad interrumpió su labor después de dos años, y tuvo que permanecer en España durante un año. En 1982 regresó a Mozambique y reanudó el servicio de coordinación pastoral iniciado. Cuatro años después se le asignó el cuidado pastoral de la parroquia de Massinga donde permaneció por otros 4 años. En 1992 se le encomendó la formación de seminaristas en el Seminario Filosófico de Matola. En 1996 fue nombrado Director del Centro Catequético de Guiua, donde 4 años antes 24 catequistas habían testimoniado con el martirio su amor por Cristo. Permaneció allí hasta el 2002, ejerciendo al mismo tiempo el cargo de Consejero de la Región mozambiqueña de los Misioneros de la Consolata.

En 2002 fue llamado a Roma para ocuparse de la Secretaría General para la Misión, una oficina dependiente de la Dirección General de los Misioneros de la Consolata, colaborando en la formación permanente de los misioneros y en la coordinación de la actividad misionera.

En 2007 volvió a Mozambique y por un año fue el Superior de la Casa Regional en Maputo, para ser elegido al año siguiente Superior Regional, cargo que ejerció hasta el 24 de marzo de 2010, cuando el Papa Benedicto XVI lo nombró obispo de Gurué. El 30 de mayo siguiente fue consagrado obispo por Mons. Lucio Andrice Muandula en Maputo y quince días más tarde se hacía cargo de la comunidad diocesana que le fue confiada, donde ha permanecido nueve años hasta ser llamado a la casa del Padre.

“Era una persona sencilla y amable”, recuerdan los Misioneros de la Consolata, “cercano a aquellos que el Señor le había confiado en su actividad misionera”. Persona de sólida formación, “estaba profundamente interesado en la cultura y la expresión religiosa de aquellos a quienes servía, sobre los que escribió libros y difundió su conocimiento”. Y concluyen: “Sabía cómo estar al lado de los pobres, hacer oír su clamor y ha reclamado con valentía la paz y la reconciliación ante tantos actos de violencia e injusticia que tenían lugar en la diócesis a él confiada”.