OMPRESS-LOGROÑO (22-01-21) Este miércoles fallecía el misionero Javier Valdivielso quien fuera también director diocesano de las Obras Misionales Pontificias en España, por lo que, en su vida entregada a la misión unió la animación misionera y los años de entrega en Angola. El funeral se oficia hoy, a las 13:00h, en el Seminario de Logroño, presidido por el obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde. No obstante, debido a las limitaciones de desplazamiento entre Comunidades Autónomas, también se realizará en Vitoria una misa de acción de gracias y despedida el próximo jueves, 28 de enero a las 19:30h en capilla pública del Seminario Diocesano.

José Javier Agustín Valdivielso Rodríguez nació en 1938 en Miranda de Ebro. Aunque comenzó sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Logroño, pronto pasó al Seminario de Vitoria donde cursó Filosofía y Teología hasta ordenarse como sacerdote en 1963. En febrero de 1966 se incorporó a las misiones diocesanas en Angola, en concreto en el equipo del norte del país. Primero en Forte República, hoy Massango, en la frontera con la República Democrática del Congo, hasta el año 1968, y, posteriormente, en la ciudad de Malanje a cargo del centro de estudios de Maxinde, hasta su salida de la diócesis de Malanje en el año 1978.

Volvió de nuevo a Angola, pero esta vez a la capital del país, Luanda, a la parroquia Nossa Senhora das Graças del barrio de Precol, hasta el año 1982. A su regreso a Vitoria fue nombrado Rector del Seminario de Vitoria y posteriormente Delegado Diocesano de Misiones y Director de las OMP en Vitoria. En noviembre del año 2001 retornó de nuevo a Luanda, esta vez a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús del barrio de Cazenga, hasta el año 2008. Tras su regreso definitivo de Angola, fue nombrado párroco de Elciego y Baños de Ebro hasta su jubilación en el año 2013. En ese momento continuó colaborando con el equipo de sacerdotes de Oyón, cerca de Logroño, donde residen sus familiares más cercanos.

Poco a poco, la enfermedad de Parkinson empezó a hacerse más notoria y en poco tiempo se trasladó a la residencia sacerdotal de Logroño. Fallecía con 82 años, tras pasar más de un mes ingresado de gravedad en el Hospital de Logroño.

En una de las varias entrevistas que se le hicieron en la revista “Los Ríos” a finales del 2008 decía: “De toda mi experiencia misionera, tengo que dar muchas gracias a Dios y también a todo el pueblo angoleño que ha estado dándome razones para vivir mi sacerdocio y mi ser cristiano con ilusión de manera muy intensa. Se lo debo a esta Angola, formidable, paciente, que te corrige en tus enfados, como una madre y ha sido maestra para mi vida”.