“En Navidad renace la esperanza: Él es nuestra Paz, Él es la luz” monseñor Ángel Garachana, misionero claretiano en San Pedro de Sula

 Amigos les escribo desde Honduras. También aquí es Navidad. Nada, ni la crisis política, ni la violencia, ni la inequidad social, ni las divisiones y odios… pueden eliminar el Acontecimiento único e irreversible del nacimiento de Jesús, el Salvador, el Cristo, el Señor.

Nadie nos puede robar el amor de Dios manifestado en el nacimiento de Jesús, la Palabra eterna que estaba junto al Padre, ‘se hizo carne’ y puso su casa entre las nuestras.

Yo quiero celebrar este nacimiento con agradecimiento sentido, con alegría desbordante, con amor contemplativo, quiero acoger con fe al Niño y pedirle que me transforme en Él. Que me pacifique ya que Él es nuestra Paz, que me ilumine pues Él es la Luz, que me libere de toda esclavitud pues es mi Salvador, que me haga pobre pues fue acostado en un pesebre. Así podré soñar y desear, pedir y construir una familia hondureña pacífica, justa, solidaria, amorosa, creyente y esperanzada.

El nacimiento de Jesucristo es para mí causa de gozo, de felicidad, de ganas de vivir y de ser mejor. Y deseo que la Navidad sea también para ti, para ustedes, tiempo de bendición, de alegría renovadora, de felicidad compartida, de consuelo cordial, de esperanza a toda prueba… porque Dios, en el nacimiento de Jesús, se ha abajado hasta compartir nuestra condición humana para hacernos partícipes de su condición divina.