OMPRESS-FILIPINAS (15-04-20) Joaquín Fernández es un Padre Marista, natural de Devesa de Curueño, provincia y diócesis de León, misionero en Filipinas; cuenta cómo viven allí la actual situación.

“¡Felices Pascuas! Ya pasó el día, pero siempre queda la octava… Otros años íbamos a la parroquia o a alguna de sus numerosas capillas para las celebraciones de la Semana Santa. Este año lo hemos hecho todo en casa, en nuestra capilla y entre nosotros. Da otro sentido a las celebraciones. Pero también pide más tiempo al tener que prepararlo todo. A mí me tocó presidir la Vigilia, con el canto del Exultet en inglés. Tiene la misma música que en latín y la verdad que resulta bastante insulso. Añoro el canto del Exultet en francés en Londres con su propia música y con aclamaciones de la asamblea cada poco. ¡Qué diferencia! Pero entre nosotros, para 7 personas que somos, tampoco se pueden hacer maravillas.

Sí tenemos en España algunos miembros con el virus. Uno falleció en Madrid el día 6, y otros dos miembros de la misma comunidad han dado positivo y están en cuarentena en casa, de momento estables. Ojalá sea eso todo. Por aquí todavía hay pocos casos, pues las autoridades tomaron medidas de confinamiento cuando apenas empezaba. Pero temen todavía lo peor dada la realidad de ciudades como Manila. En nuestra isla de Mindanao y en nuestra ciudad de Davao estamos confinados desde hace un mes y no llegan a 20 los casos oficiales y 5 los fallecidos. Nuestra casa de noviciado está en montaña a unos 10 kms de la ciudad más cercana y el pueblecito más cercano está a un km. O sea, no tenemos ni vecinos que nos contaminen… Seguimos haciendo vida normal y solo un padre filipino tiene permiso para salir de compras o a cualquier otra urgencia. Pero la gente que vive de su trabajo diario ya anda mal para poder comer y las ayudas prometidas no están llegando a su tiempo. Esperemos que no se prolongue mucho más, aunque hablan de levantar las medidas a finales de mes.

Yo pensaba ir por España como el año pasado, o sea por septiembre u octubre. Y ya tenía en la agenda una visita médica de control del corazón. La cardióloga aquí me decía que hiciera un estudio serio de la válvula aórtica que anda algo calcificada y necesita seguimiento. Aquí me sale caro y lleva mucho tiempo. Habría también otros achaques que mirar. Pero todo está en el aire a la espera de que esto se calme y se abran los cielos a los vuelos internacionales. O sea que para agosto imposible, y lo siento.

Ya me enteré que Don Antonio Trobajo falleció (sacerdote muy querido en León, fallecido el 11 de abril). Sabía que estaba mal, pero me deja triste. Tenía mi edad. Siempre era una alegría verlo y hablar con él. No hay muchos así y la diócesis de León se hace un poco más pobre. Que Dios lo tenga en su gloria de Resucitado”.