OMPRESS-REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (8-01-18) En la República Democrática del Congo se vive una calma tensa tras la represión llevada a cabo por las fuerzas del orden el 31 de diciembre, que han causado seis muertos. El Comité de Laicos Católicos (CLC) había convocado una manifestación en Kinshasa ese día, tras la misa de la mañana, para reclamar la aplicación del acuerdo del 31 de diciembre de 2016. Se trata del conocido Acuerdo de San Silvestre, entre el gobierno y las fuerzas de la oposición, logrado gracias a la mediación de los obispos.

El 20 de diciembre de 2016 finalizaba el segundo y último mandato del presidente Joseph Kabila. Lo que piden los manifestantes, pasado ya un año, es una declaración del presidente de que acatará la constitución y no se presentará a las elecciones. También se piden elecciones, ya que el presidente Kabila, en el poder desde 2001, se aprovecha de que no ha sido elegido su sucesor para mantenerse en el cargo.

A pesar de la represión, los laicos católicos, a través del CLC, han mostrado su capacidad para movilizar a la sociedad y se ha demostrado la autoridad moral de la Iglesia católica ante la situación de excepción que se vive en el país. Aún así se lamenta profundamente la pérdida de vidas humanas, muertas por proyectiles de las fuerzas del orden. En Kinshasa, la policía ha cercado y aislado 134 parroquias, según informaba la misma Nunciatura Apostólica en el país. También se ha arrestado a numerosas personas, entre ellas a seis sacerdotes.

El Secretario General de la Conferencia Episcopal del Congo, Donatien Nshole ha calificado el ataque a los manifestantes del 31 de diciembre como una agresión grave “a la libertad de culto y de manifestación”. Por su parte, el Comité de Laicos Católicos (CLC) ha hecho pública una declaración. “Podemos estar orgullosos de haber participado en la marcha del 31 de diciembre”, señalan. “No podemos dar marcha atrás. Nuestros hijos nos miran, el mundo entero nos mira, nuestra conciencia nos interpela”. Prometen además nuevas iniciativas para lograr que el presidente Kabila cumpla la constitución.