OMPRESS-INDIA (28-10-20) El jesuita Stan Swamy fue detenido el pasado 8 de octubre, y se le acusa de fomentar la violencia entre castas, aunque lo cierto es que ha dedicado toda su vida a luchar pacíficamente por los derechos de las comunidades adivasis, las comunidades indígenas de la India. Se le acusa de ser uno de los instigadores de la violencia que se desató el 1 de enero de 2018, durante la celebración del Elgar Parishad, una fiesta de los dalit, la casta inferior de la India, con enfrentamientos violentos entre esta casta y los peshwas, la casta superior de los gobernantes. Los enfrentamientos causaron decenas de heridos y víctimas mortales. Se le acusa además de tener vínculos con grupos extremistas maoístas y naxalitas, prohibidos en el país.

Numerosas organizaciones de derechos humanos y la misma Federación de las Conferencias Episcopales de Asia, que reúne a todos los obispos del continente, han denunciado esta detención arbitraria, que parece tener como único fin castigarle por sus actividades legítimas en defensa de los derechos humanos de tantas personas de la India. La Iglesia católica de la India califica las acusaciones de absurdas y ha protestado con manifestaciones por la detención y por el rechazo de la solicitud de libertad bajo fianza del padre Stan, el pasado 23 de octubre.

El panorama lo describía el mismo jesuita ahora encarcelado, que siempre ha seguido las normas de la no violencia inspiradas en su fe y en Gandhi. Las fuerzas policiales del estado de Maharashtra, explicaba, lideraron una cacería de brujas de activistas de derechos humanos, poetas, maestros, abogados y líderes sindicales el 28 de agosto de 2018 en varios lugares del país. Atacaron con saña a quienes luchan por los derechos de los pobres, los dalits, las mujeres y los pueblos indígenas (adivasis). Las casas de estos sospechosos han sido allanadas, sus dispositivos electrónicos incautados y se ha encausado a muchos. Algunos ya están en prisión, sin que se presenten cargos, otros se enfrentan a arrestos en cualquier momento.

“También soy uno de los ‘sospechosos’. Mi casa también fue allanada el 28 de agosto de 2018, sin orden judicial”, cuenta el padre Stan. El religioso denunció que durante dos años se le ha estado investigando, sin garantías como ha ocurrido con los casos de tantos detenidos.

Más de 50.000 personas han firmado por la liberación del padre Stan, una persona anciana y con problemas de salud, que en un país democrático, incluso siendo culpable, ni siquiera pasaría un día en prisión. Con la firma por la liberación del jesuita, se pide también que se deroguen la Ley de Seguridad Nacional de 1980 y la Ley de Control de la Delincuencia Organizada de Maharashtra (MCOCA) de 1999 que violan los derechos humanos básicos de los ciudadanos. Estas leyes son las utilizadas para detenciones arbitrarias como las del padre Stan Swamy.