OMPRESS-INDONESIA (11-02-21) En esta isla en el sureste del archipiélago indonesio, cuentan con el seminario filosófico y teológico más grande del mundo, y en breve tendrán lugar numerosas ordenaciones sacerdotales. Estas nuevas ordenaciones se sumarán a las recientes de 20 Misioneros Verbitas, 3 sacerdotes de la Sociedad de las Divinas Vocaciones y un sacerdote de la congregación de los Estigmatinos.

El padre Luigi Galvani, misionero camiliano, presente en la isla desde hace más de 10 años, expresa su satisfacción: “Son muchos los Institutos, masculinos y femeninos, que han creado sus seminarios y casas de formación in situ. ¡Tenemos el seminario filosófico y teológico más grande del mundo! El seminario en cuestión, visitado por el Santo Papa Juan Pablo II en 1989, está dirigido por los Misioneros Verbitas y forma a más de 1.200 seminaristas. La isla de Flores tiene de hecho muchas vocaciones sacerdotales y religiosas”. Recuerda que una ordenación de sacerdotes el 19 de marzo de 2019, antes de la pandemia, reunió a más de 7.000 personas.

Flores es una de las pequeñas islas de la Sonda en el sureste de Indonesia, de la que también forma parte Timor. La isla tiene más de un millón de habitantes. Cuando los primeros misioneros del Verbo Divino llegaron a sus costas en 1914, rápidamente buscaron un lugar para preparar a la próxima generación de misioneros. En medio de la jungla, construyeron un seminario en la década de 1930, que hoy en día se ha convertido en un impresionante centro de formación.

De las 17.000 islas del archipiélago, Flores es una de las más pobres. Y también es la que tiene más católicos: el 70% de la población. La población local necesita de todo: comida, asistencia sanitaria, material educativo… Por eso es muy relevante toda la actividad social que lleva adelante la Iglesia en la isla. Un ejemplo es los paquetes alimentarios que coordinan las parroquias para las familias más necesitadas.

Otro es la labor que llevan a cabo los padres Camilos. Estos religiosos con una especial vocación de cuidado de los enfermos han puesto en marcha un programa de construcción de pequeños hogares: se trata de pequeñas casas, para personas con discapacidad mental, de las que ya se han levantado medio centenar. Se intenta aliviar la situación de estos discapacitados, que en muchos casos viven en chozas e incluso encadenados. Las autoridades locales no cuentan con instituciones ni programas para la atención de estas personas. Se limitan a visitarlas periódicamente y a llevarles algunos medicamentos. El padre Luigi Galvani ayuda a estos enfermos construyéndoles viviendas “especiales”: pequeñas casas en las que pueden moverse y comunicarse con sus familiares.