OMPRESS-MOZAMBIQUE (16-01-18) Franco Gioda es un misionero italiano de la Consolata, un verdadero veterano de la misión en Mozambique. Además de misioneros es un “tiffoso” – como dicen los italianos de los aficionados al fútbol – de la Iuve, la Iuventus de Turín, ciudad de la que es natural.

En las tierras de Maravia, en la diócesis de Tete, en la zona central de Mozambique, en el anuncio de la Palabra de Dios y en la fundación de nuevas comunidades cristianas – tiene un mapa de su misión con nada menos que 108 comunidades – encuentra siempre tiempo y ánimo para motivar a la juventud en la práctica del deporte. Así, en cada aldea se prepara un campo de fútbol, se crea un equipo. Pero falta la equipación y los balones. Es entonces cuando entra en acción el padre Franco. La equipación deportiva que recibe desde la Juventus lo distribuye entre los equipos más motivados.

El último equipo que ha recibido su nueva equipación, igual a la usada por jugadores de la Iuve como Buffon, Chiellini o Higuaín, ha sido el de la aldea de Nhauseula, de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Uncanha. Hay campos, hay equipos y hay entrenadores… Es el campeonato de Tete.

El padre Franco ha hablado en varias ocasiones de la “espiritualidad del péndulo”. El misionero explicaba en una entrevista que siente que Dios le envía al mundo lleno de su amor. Este empuje de Dios le lleva hacia el prójimo. Pero cuanto más se acerca al prójimo y sus problemas y necesidades, más cerca necesito estar de Dios. Así que vuelvo a él. Pero cuanto más cerca estoy de Dios más necesidad tengo de estar en comunión con mis hermanos… Seguro que el fútbol está en alguna parte del recorrido de ese péndulo.