OMPRESS-GAMBIA (19-02-18) Este pequeño país de África, del tamaño de Asturias, tiene por fin su primer obispo nativo, Mons. Gabriel Mendy. Es el sexto obispo de la diócesis de Banjul, la única diócesis del país. Los seis, incluido él, misioneros del Espíritu Santo.

Mons. Gabriel Mendy llegaba a Gambia el 3 de enero, tras su nombramiento como obispo de Banjul. En el aeropuerto le esperaba una multitud para recibirle. Es la alegría de todos los católicos gambianos. Una historia que comenzó hace 170 años cuando llegaban los primeros misioneros al país, los padres del Espíritu Santo.

En 1931 se creaba el vicariato apostólico de Senegambia, que se convertiría en “diócesis de Banjul” en 1974. Pero más allá de las fechas, durante todo el siglo XX, la tarea de la evangelización de Gambia cayó en los hombros de los misioneros espiritanos, llegados en su mayor parte de Irlanda. Por fin, en los años ochenta del pasado siglo, se ordenaban los primeros sacerdotes gambianos, de manera que la Iglesia en Gambia pasó a ser también la Iglesia de Gambia.

El 3 de febrero se celebraba en el Independence Stadium, la consagración episcopal de Mons. Mendy y, al día siguiente, hacía su entrada solemne en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Banjul. Si bien, el momento más entrañable fue cuando el domingo 11 de febrero, el nuevo obispo se unía a las celebraciones preparadas en Lamin, la aldea donde nació.

El nuevo obispo entró en la Congregación de los Misioneros Espiritanos en 1996. Se ha formado en Nigeria y en Estados Unidos, y ha sido párroco en la vecina Sierra Leona y profesor y formador en Nigeria. Se unen en él, sabiduría, preparación pastoral y toda la herencia de sus hermanos de congregación, los misioneros espiritanos.