OMPRESS-ROMA (2-12-19) Este pasado viernes el Papa Francisco recibía en audiencia al cardenal Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Durante la audiencia, el Sumo Pontífice autorizó a dicha Congregación a promulgar los decretos pertinentes a varias causas de beatificación y canonización. Entre los decretos, el más numeroso es el que atañe al martirio de los Siervos de Dios Cayetano Giménez Martín y 15 compañeros, sacerdotes y laicos, asesinados por odio a la fe, durante la guerra civil en España, en 1936.

Uno de los decretos atañe a su vez al milagro, atribuido a la intercesión del Venerable Siervo de Dios Giuseppe Ambrosoli, sacerdote profeso de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús. El 17 de diciembre de 2015, el Papa Francisco declaraba al Padre Giuseppe Venerable de la Iglesia Católica. Nacido el 25 de julio de 1923 en Ronago, un pequeño pueblo en la provincia de Como, el padre Giuseppe dejó a su familia y una brillante carrera como médico para dedicarse a los últimos. “Dios es amor, hay un prójimo que sufre y yo soy su servidor”. Con estas sencillas pero profundas palabras anunció su vocación misionera a su madre y su familia. Después de graduarse en Medicina y Cirugía, en Londres logró una especialización en enfermedades tropicales. Fue ordenado sacerdote de la Congregación de los Misioneros Combonianos el 17 de diciembre de 1955. En febrero de 1956 partía para África, destinado a Kalongo, una aldea remota en el norte de Uganda, para administrar un pequeño dispensario médico. Permaneció allí hasta su muerte en 1987.

El padre Giuseppe todavía es recordado hoy en Uganda como el médico de la caridad”. Gracias a su profesionalidad, su incansable dedicación, su fe inquebrantable y su espíritu emprendedor, durante sus treinta y dos años de trabajo misionero, el padre Giuseppe logró transformar el pequeño dispensario médico de Kalongo en un hospital eficiente y moderno. Junto al hospital, fundó la St. Mary’s Midwifery Training School, hoy reconocida oficialmente como una de las mejores escuelas de obstetricia del país.

El 13 de febrero de 1987, en el momento más dramático de la guerra civil que azotó el norte de Uganda, el padre Giuseppe fue obligado por orden militar a evacuar el hospital. Tras rescatar al personal médico y a los enfermos, logró salvar la escuela de obstetricia al permitir que los estudiantes terminaran el año escolar. Su salud ya precaria se ve irreparablemente afectada y el 27 de marzo de 1987, 44 días después de la evacuación del hospital, murió en Lira. Poco antes de su muerte, pide poder quedarse en Uganda entre su gente, a la que había dedicado su vida. Descansa en Kalongo al lado del hospital que lleva su nombre.