OMPRESS-MADRID (19-09-19) Esta tarde comenzará en Madrid el Congreso Nacional de Misiones que se prolongará hasta el próximo domingo 22 de septiembre. La conferencia inaugural correrá a cargo de Guy Bognon, secretario general de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, una de las cuatro Obras Misionales Pontificias, que dedica todos sus esfuerzos, desde hace más de cien años a apoyar las vocaciones en los países de misión. Su conferencia lleva como título: “Bautizados y enviados: la iniciación cristiana y la misión”.

Guy es beninés, miembro de la Compañía de Sacerdotes de San Sulpicio, una institución con mucha solera misionera, con mártires de la evangelización desde el Canadá del siglo XVII al África de nuestros días. Nacido el 12 de junio de 1969 en la diócesis de Porto-Novo, Benín, se ordenó sacerdote el 1 de octubre del 2000 y realizó sus estudios de Teología bíblica en el Instituto Católico de Toulouse y de Exégesis bíblica en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Ha sido formador en el Seminario Mayor de St. Gall en Ouidah, Benín, así como rector del Seminario Filosófico de Djimé, también en Benín, ambos sostenidos por la Obra de San Pedro Apóstol de la que él llegaría a ser secretario general.

Su vocación, como ha recordado él mismo, es fruto de la labor y el ejemplo de los misioneros que llegaron a Benín. Misioneros que morían jóvenes por el trabajo y las enfermedades y que, para llevar adelante la misión, fomentaron las vocaciones entre los primeros cristianos benineses. El primer sacerdote de este pequeño país de África se ordenó en 1987. En su caso, su vocación surgió de la interpelación de su párroco. A Guy le impresionaba su devoción, su espíritu de sacrificio y su elocuencia al explicar la Palabra de Dios. En su país, con tres millones de católicos, hoy hay más de 700 seminaristas.

De hecho, gracias a las ayudas de San Pedro Apóstol se pudo construir el seminario donde el mismo Guy estudió. Ahora desde su responsabilidad en la Santa Sede, al frente de esta Obra, ha descubierto la envergadura de las ayudas, los casi 60.000 seminaristas ayudados y las decenas y decenas de reparaciones de seminarios: paredes, aulas, cocinas… Por todo el mundo estas vocaciones y estos semilleros – no otra cosa significa seminario – han hecho que muchas “Iglesias de misión” hayan tomado el relevo para convertirse en Iglesias misioneras, con muchas vocaciones.