Pilar Boves es una misionera asturiana de las Hijas de María Madre de la Iglesia en Sábiè, Mozambique. Desde allí nos escribe para contarnos cómo las misioneras cuidan de los niños enseñando en la escuela y también en las catequesis.

 

 Hola amigos, soy Pilar Boves, misionera de las Hijas de María Madre de la Iglesia en Mozambique. Quiero contarles un poquito de la vida que llevamos en Sábiè donde vivo, un pueblo de la provincia de Maputo en Mozambique.

Este “pueblín”, es agricultor y ganadero. En el campo no tienen una maquinaria apropiada, lo hacen casi todo manual, con la azada, rastrillo etc.  y es muy trabajoso. El ganado anda pastando por el campo, lo cuidan unos “pastores”  que son niños y ya no van a la escuela porque este es su trabajo.

También hay dos ríos y esto hace que nuestro pueblo no carezca de agua, aunque a veces pasa mucho tiempo sin llover, una vez estuvimos 3 años sin ver el agua de lluvia. El pueblo estaba triste, los animales morían, las huertas no daban fruto, sobre todo el maíz, que utilizan para su alimento básico, fueron unos años de mucha hambre.

¿Y qué hacemos aquí las misioneras en este pueblo tan remoto?

Pues atendemos una “escolinha comunitaria”, y los trabajos de pastoral en los 11 poblados. A nuestra escuela  vienen niños de 3 a 5 años, mientras sus mamás van a trabajar a al campo durante la mañana. Les enseñamos el portugués, que es la lengua oficial, ya que aquí se habla la lengua local “Xichamghana” y  aprenden todo lo que los niños de su edad deben saber.

Sobre todo, las misioneras, queremos que  disfruten esa etapa de su vida, que jueguen y sean felices, ya que ellos tiene muchas responsabilidades desde pequeños, traen el agua a sus quintales, la porción de terreno donde tienen sus casitas, barren, venden frutos en el mercado y sobre todo cuidan a sus hermanitos más pequeños, ya que  la mamá trabaja y los hermanos se cuidan y protegen unos a otros.

En nuestra “escolinha” hacemos  una  enseñanza “de dar y recibir”, es decir, nosotras somos sus maestras, pero ellos nos enseñan y nos dan su alegríaagradecimientosonrisa abierta, su capacidad de aprovechar todo, y descubrir lo nuevo de cada día, superan las dificultades, tienen poder de adaptación…. tolerancia y acogida…mucha paciencia…. Todas estas formas de vida, las tiene el niño africano, es el Evangelio hecho vida, bien dijo Jesús que solo los pobres entenderán su lenguaje.

Desde Mozambique queremos decir a todos los niños que ellos también tienen una misión y es “hacer que nuestro mundo sea una gran fraternidad, para que todos podamos vivir felices, respetando y aceptando las diferencias del otro y ayudando en todo momento.  Siempre encontremos la manera de ayudar a los niños más necesitados. Eso quiere Jesús nuestro primer misionero y nosotros debemos hacer igual.

¡Ánimo y apoyen a los niños más necesitados a través de Infancia Misionera!

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