OMPRESS-ROMA (23-06-20) Para responder a esta pregunta que se hacía el Papa Francisco en su carta a las Obras Misionales Pontificias del pasado 21 de mayo, se ha preparado un instrumento de trabajo, al que han aportado sus ideas la dirección nacional de OMP y 21 diócesis españolas. Desde las Obras Misionales Pontificias en Roma, los secretariados internacionales de las cuatro Obras, se hizo llegar a todas las direcciones nacionales del mundo un documento en el que se planteaba un análisis y examen de del carisma de las Obras Misionales y de las exigencias reales de la misión de la Iglesia en el mundo, a cuyo servicio existen. Es una puesta en práctica del “Ecclesia semper reformanda”, una actitud y escucha del espíritu que ha acompañado siempre a la historia de la misión y de la Iglesia.

Las aportaciones de España han llegado de diversas instancias, entre ellas, la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de la Conferencia Episcopal Española, y de 21 diócesis de España. Tampoco se han quedado atrás las instituciones misioneras en su aportación para clarificar lo que el Papa Francisco recordaba que son las Obras Misionales Pontificias, “un instrumento de servicio a la misión de las Iglesias particulares, en el horizonte de la misión de la Iglesia, que abarca siempre todo el mundo. En esto consiste su contribución siempre preciosa al anuncio del Evangelio”.

Todas estas propuestas sumadas a las presentadas por la misma dirección nacional de las OMP en España y que se articulan, sobre todo, en los dos ejes que, en su sencillez, han sido siempre familiares al corazón del Pueblo de Dios: la oración y la caridad. De alguna manera esta reflexión ha sido un eficaz sustituto a la imposibilidad de celebrar la Asamblea General Anual, por el motivo obvio de la pandemia, y que hubiera debido celebrarse a finales de mayo.