OMPRESS-HAITÍ (4-12-20) Es la constatación del padre Renold Antoine, Misionero Redentorista, desde el país más pobre de América. Situación que han puesto en evidencia los obispos haitianos con su mensaje de Navidad a un país que se “hunde cada vez más en la violencia, la miseria y la insalubridad”.

“Desde hace varios meses, el país sufre una situación dramática desde varios aspectos”, escribe el padre Renold Antoine. “El caos y la anarquía se extienden a las calles a gran velocidad. Muchas actividades en todo el territorio nacional están funcionando a medias. Y la vida se vuelve imposible en algunos lugares. Las manifestaciones planificadas y espontáneas, en su mayoría violentas o pacíficas de todos los sectores y fuerzas vivas de la sociedad haitiana, ocupan las calles de todas las grandes ciudades del país”.

Hay una corrupción generalizada, añade el misionero, “que es un cáncer para el país, vemos escenas de robos, crímenes organizados y aumentan los secuestros de la gente, la proliferación de grupos armados en los barrios populares se acentúa cada día más. Se han levantado voces en estos últimos días en todos los sectores para denunciar la situación de inseguridad generalizada que vive el país para pedir al gobierno nacional asumir su responsabilidad en cuanto a la protección de las vidas y de los bienes de la población. Porque desafortunadamente, constatamos que el miedo se apodera de todos y en todos los sectores de la población, ya que todos están siendo víctimas de los bandidos armados”.

“Mucha gente de la población ha perdido la esperanza porque no se ve ninguna vía de salida para solucionar esta situación caótica. Como Iglesia local, seguimos anunciando a Cristo porque en Él hay abundante redención y al mismo tiempo invitamos a los protagonistas para que se sienten a buscar de manera común, las soluciones adecuadas para sacar al país de este laberinto, ya que ningún grupo en particular puede de manera mágica resolver esta crisis tan aguda que vive el país. Como bien lo hemos mencionado varias veces, Haití se salvará cuando se tenga un diálogo con sinceridad, en el que todos los protagonistas participen y pongan en primer lugar el interés colectivo”, concluye el misionero.

En su mensaje para la Navidad 2020, los obispos haitianos expresaban su tristeza, dolor y consternación “por el empeoramiento de la situación en el país, que se hunde cada vez más en la violencia, la miseria y la insalubridad”. Y hablaban de un verdadero envenenamiento de la vida social “debido a la proliferación de actos de secuestro, bandidaje, violación, asesinato y barbarie que siembran el terror, la muerte y el duelo”, recordando cómo desde julio de 2018 no han dejado de pedir a los protagonistas de la vida nacional que se unan para resucitar la nación.

“La Navidad es la fiesta del amor, la fiesta de la fraternidad, la fiesta de la paz. Esta paz, busquémosla todos”, y terminaban con un llamamiento: “¡Démosle una oportunidad a Haití! Evitemos que el querido pueblo haitiano sufra más”.