OMPRESS-VENEZUELA (21-02-20) “Llegaron hace muchos años a servir a nuestro pueblo y por desgracia han tenido que regresar a sus países”. Habla de los misioneros y el motivo, “la falta de insumos médicos y por problemas de salud”. Son declaraciones de Mons. José Luis Azuaje, arzobispo de Maracaibo y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, entrevistado por Brújula Cotidiana.

En la entrevista Mons. Azuaje, recuerda que todo el episcopado en enero denunció que la situación en Venezuela, aunque parezca increíble, seguía empeorando, con falta de gasolina precisamente en uno de los países con más petróleo del mundo, sin electricidad, sin medicamentos. Esto ha llevado a que el salario real apenas llegue a los 6 dólares, “una tragedia”, según el arzobispo. De hecho hay deserciones de estudiantes y profesores en las escuelas católicas, por faltarles “el alimento y lo mínimo indispensable para una vida digna”. Aventura Mons. Azuaje que este año 2020 será “un año de sufrimientos para nuestro pueblo si siguen gobernando quienes han asumido el poder”.

Ante esta situación la Iglesia se ha centrado en ayudar a los más vulnerables, a los niños, ancianos y enfermos, lo que se ha vivido como “una experiencia muy hermosa de solidaridad que nace de una visión cristiana en el seguimiento de Jesús”. Pero desgraciadamente, explica, “muchos miembros de la vida consagrada han abandonado el país, principalmente aquellos que, no siendo venezolanos por nacimiento, llegaron hace muchos años a servir a nuestro pueblo y por desgracia han tenido que regresar a sus países por la falta de insumos médicos y por problemas de salud. Los superiores prefieren no arriesgar la vida de estos religiosos que han servido desde muchos años al pueblo venezolano a través de la educación, las misiones, la pastoral”.

Aún así el presidente de la Conferencia Episcopal alaba el compromiso de los sacerdotes y de los fieles que, en medio de esta situación, comprenden que “este año es de mayor compromiso para la Iglesia, porque a mayor necesidad y deterioro del ser humano, mayor debe ser el compromiso y la entrega de los cristianos católicos y de toda persona de buena voluntad”.