OMPRESS-ISLA MAURICIO (10-09-19) El Papa ha concluido hoy su viaje apostólico a África que le ha llevado a Mozambique, Madagascar e Isla Mauricio. En esta última singladura de su viaje que duró apenas ocho horas, fue recibió en la capital de este pequeño país insular, Port Louis, por decenas miles de personas, en un día de lluvia y fuerte viento.

La visita ha estado marcada por el homenaje al misionero y médico francés Jacques-Désiré Laval. Nacido en 1803 y fallecido en 1864, fue beatificado por el Papa Juan Pablo II en 1979. Sus reliquias estuvieron expuestas en el altar de la Misa que el Papa presidió en el Monumento de María Reina de la Paz.

El Papa Francisco recordó al misionero en la homilía de la Misa: “Las bienaventuranzas son el carnet de identidad del cristiano (…). En ellas se dibuja el rostro del Maestro, que estamos llamados a transparentar en lo cotidiano de nuestras vidas, tal como hizo el llamado ‘apóstol de la unidad mauriciana’, el beato Jacques-Désiré Laval, tan venerado en estas tierras. El amor a Cristo y a los pobres marcó su vida de tal manera que lo protegió de la ilusión de realizar una evangelización ‘lejana y aséptica’. Sabía que evangelizar suponía hacerse todo para todos: aprendió el idioma de los esclavos recientemente liberados y les anunció de manera simple la Buena Nueva de la salvación. Supo convocar a los fieles y los formó para emprender la misión y crear pequeñas comunidades cristianas en barrios, ciudades y aldeas vecinas, muchas de estas pequeñas comunidades han sido el inicio de las actuales parroquias. Fue solícito en brindar confianza a los más pobres y descartados para que fuesen ellos los primeros en organizarse y encontrar respuestas a sus sufrimientos”.

“A través de su impulso misionero y su amor”, añadió el Papa, “el padre Laval dio a la Iglesia mauriciana una nueva juventud, un nuevo aliento, que hoy estamos invitados a continuar en el contexto actual”. Este religioso espiritano dedicó la mayor parte de su vida al apostolado a los pobres y a la evangelización de los antiguos esclavos africanos en la isla, que en la fe y el Evangelio encontraron el consuelo y la paz.

Antes de regresar de nuevo a Madagascar, escala de su vuelta a Roma, el Papa Francisco tuvo un encuentro con las autoridades políticas y representantes de la sociedad civil. La primera Misa en esta isla del Océano Índico fue celebrada por misioneros jesuitas en 1616 y su evangelización recibió un fuerte impulso con la llegada de los padres paúles, en el siglo XVIII. La mayor parte de la población es de religión hindú, debido a la inmigración india, y los católicos representan el 28% de los más de 1,3 millones de habitantes de la isla.