OMPRESS-BRASILIA (22-11-19) A un mes de la canonización de Santa Dulce de los Pobres, la nueva santa ha sido honrada en una Sesión Especial del Senado Federal de Brasil, celebrada ayer jueves 21 de noviembre. Junto con senadores y autoridades, estuvo, como parte de la mesa un representante de la Conferencia Episcopal Brasileña, el padre Paulo Renato Campos.

A la hermana Dulce, primera santa nacida en Brasil, el país con el mayor número de católicos del mundo, se la conocía como la Madre Teresa brasileña o el Ángel bueno de Bahía. Su nombre de bautismo fue María Rita Lopes Pontes y profesó votos en la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios. La religiosa dedicó su vida al servicio de los más necesitados y desarrolló una gran obra social, fundando hospitales y una red de apoyo a los más necesitados que dirigió hasta su muerte, el 13 de marzo de 1992, a los 77 años. Poco antes, en 1991, se encontró con el Papa Juan Pablo II.

En su discurso, el padre Paulo Renato remarcó que el reconocimiento del papel de la hermana Dulce en la sociedad es un tributo importante a la historia de Brasil y recordó que el Ángel bueno de Bahía no vivió para ella sino para los demás. “Honrar a la hermana Dulce es traer aquí una verdad teológica de la Iglesia. La fe y la vida no se pueden separar. En este momento en Brasil, cuando se usa mucho el nombre de Dios, es importante que este uso del nombre de Dios esté acompañado de prácticas que estén de acuerdo con el nombre de Dios. La hermana Dulce lo hace explícito y este homenaje nos permite traer esta verdad aquí”.

Este homenaje a Santa Dulce de los Pobres surgió de una petición de la senadora Kátia Abreu, que considera que la canonización es un hito histórico y religioso que merece ser celebrado, especialmente en un momento en que el país experimenta un aumento de la pobreza y la desigualdad. “Ella puede convertirse en madrina de una idea y de un momento difícil que está pasando el país para mover los corazones de las personas, a todos aquellos que de alguna forma pueden contribuir, porque ella es una persona anónima, que no tenía cargo alguno, y jugó un papel que muchos otros no jugaron a pesar de tener grandes oportunidades en la mano… y que dejaron de hacer lo que la hermana Dulce hizo sin nada”, explicó la senadora.

El proceso de canonización de la hermana Dulce ha sido el tercero más rápido en la Iglesia Católica, tras el de San Juan Pablo Segundo y la Madre Teresa de Calcuta.