OMPRESS-CHINA (29-01-20) Según informa la agencia de noticias católica UCA News, varias iglesias en China han suspendido las actividades comunitarias, incluida la misa, por temor al mortal virus del coronavirus que ya ha matado a seis personas y continúa propagándose. El gobierno chino ha confirmado más de 500 casos de neumonía con la nueva infección por coronavirus en áreas de Hubei, Pekín, Guangdong y Shanghai. Se informa además de más casos sospechosos de otras 14 provincias del país. Wuhan, la capital de la provincia de Hubei, donde detectó por primera vez la infección viral, sigue siendo el área más afectada con seis muertes, incluidos 51 casos graves y 12 casos críticos. La ciudad industrial de 11 millones de personas ha cerrado temporalmente todos los sistemas de transporte público y se ha aconsejado a las personas que no abandonen la ciudad en un esfuerzo por controlar la propagación de esta enfermedad. Debido al Año Nuevo chino, que este año se celebraba el 25, hay millones de desplazamientos de trabajadores que regresan a sus aldeas para celebrarlo.

La diócesis de Hankou en la provincia de Hubei ha anunciado la suspensión de las actividades comunitarias en todas sus parroquias ya que la provincia está en alerta máxima para verificar el virus. La Catedral de San Ignacio de la Diócesis de Shanghai en Xujiahui se ha cerrado temporalmente y no se realizarán servicios de oración o misas durante el Año Nuevo chino. La Iglesia Católica de la Sagrada Familia en Wuchang, que está justo en la otra orilla del río Yangtze, respecto a Wuhan, emitió un aviso suspendiendo todas las Misas temporalmente siguiendo una directiva del gobierno.

La diócesis de Ningbo, en la provincia de Zhejiang, ha pedido a los párrocos que no distribuyan la comunión en la lengua desde el 22 de enero como medida preventiva. “Los miembros de la iglesia recibirán la Eucaristía en sus manos”, decía el aviso que solicitaba las oraciones de los feligreses por el fin de la epidemia. Un sacerdote de Hubei, que pidió no ser identificado, declaraba a UCA News que, aunque la situación es “muy grave”, las iglesias no deberían detener las misas. “En la situación actual, ¿no deberíamos rezar más?”, se preguntaba. Un católico laico en Hebei, identificado solo como Paul, expresó su preocupación “de que las autoridades usaran esto para endurecer las medidas contra la Iglesia”.