Monseñor Francisco Lerma Martinez, fue consagrado obispo el 30 de mayo de 2010. Desde entonces presidía la diócesis de Gurué, en Mozambique, aunque llevaba en este país casi 50 años como misionero de la Consolata. Uno de sus proyectos más queridos fue la Facultad Universitaria en la diócesis y el movimiento de los profesores católicos que creó para mejorar su vida profesional y apostólica.

Nació el 5 de mayo de 1944 en El Palmar (Murcia) y falleció ayer, 24 de abril de 2019.

Fue un permanente colaborador en todas las jornadas organizadas por Obras Misionales Pontificias. En el Domund 2014, que se celebró con el lema “Renace la alegría”, respondió a esta entrevista que publicamos ahora como homenaje a este misionero, que descansa ya junto al Padre.

OMP: ¿Qué significa para ti el lema “Renace la alegría”?

Renace la alegría siempre que me relaciono con los otros, siempre que me encuentro en medio de las comunidades, cercano a la gente; convivendo y tratando directamente sus problemas; conviviendo alegrías y tristezas; consolando tristes y desanimados, en una palabra, tratando de consolar a los que lloran. El Evangelio tiene que ser siempre anuncio de consolación y de alegria, así nos lo enseñaron los profetas y los apóstoles.

Concretamente, como pastor de una iglesia local, significa animar y confirmar el trabajo y dedicación de los laicos, de los religiosos y religosas, de los sacerdotes y de todos los cristianos y catecúmenos de nuestras comunidades. Significa también no apagar las pequenas señales de vida que, en médio de tantas huellas de muerte, encuentro en la vida de cada día.

OMP: ¿En qué consiste tu trabajo?

Un obispo tiene trazado su día a día. Confirmar en la fe a sus hermanos, mantener unido el rebaño que le confiaron, celebrar los misterios de nuestra fe, desprtar continuamente el amor fraterno. Todo esto se traduce, en primer lugar, en acciones de oración, pues el buen pastor tiene que orar mucho por su puebo. Por eso mi jornada empieza normalmente así, orando junto con los que los que convivo diariamente. Lo demás son actividades de gobierno de la diócesis, de escucha con quien desea una palabra de conforto, una ayuda o un consejo; hay tambien otras actividades que ocupan el tiempo del obispo de una iglesia joven, las construcciones, la adminsitración, los proyectos, los contactos con otras iglesas y con las estruturas civiles.

OMP: ¿Cómo renace la alegría en la misión?

Renace la alegría cuando tratras de la construcción de un dispensario, de una maternidad, de conseguir medicinas para un centro de salud. Renace la alegría cuando te preocupas por mejorar las condiciones de vida de la educación con pequeños centros escolares, e incluso la instalación de una Facutad universitaria en la Diócesis para que todos tengan acceso a la enseñanza superior. Renace la alegria cuando creamos el Movimiento de los Profesores católicos para mejorar su vida profesional y apostólica en médio del campo de la educación y formación de las nuevas generaciones. Renace la alegría cuando nos interesamos por las vocaciones a la vida apostólica, religiosa, sacerdotal y misionera. Renace la alegría cuando organizamos y revitalizamos nuestras pequeñas comunidades y todo el plano pastoral diocesano. Renace la alegría cuando intentamos ser fieles a la misión que la Iglesia nos ha encomendado y a nuestra común condición de discípulos de Jesús.