OMPRESS-MADRID (20-09-19) Ayer se inauguraba en Madrid, en el Espacio Maldonado de la Parroquia de San Francisco de Borja, el Congreso Nacional de Misiones que se prolongará a este domingo. El director nacional de las Obras Misionales Pontificias, José María Calderón, institución que ha organizado el encuentro, ha tomado la palabra para explicar que este será el acontecimiento central de preparación a nivel de España del Mes Misionero Extraordinario, convocado por el Papa Francisco. Ha agradecido la implicación de la Iglesia española, a nivel de las diócesis y también de la Conferencia Episcopal y de todos los implicados tanto en la preparación del mismo congreso como en las innumerables iniciativas que se están desarrollando. Todo para dejar claro que la misión no puede ser algo accesorio y marginal.

Mons. Francisco Pérez, Arzobispo de Pamplona-Tudela y Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, en su intervención inaugural que este Mes Misionero busca que el “Bautizados y enviados” del lema nos lleve a darnos cuenta que ser misionero no es hacer sino ser, es renovar el compromiso de cada cristiano en Jesucristo muerto y resucitado. Recordó que la misión no se lleva a cabo sin comunión, porque todos los dones se comparten, y que ser misionero es ser profeta, alguien que anuncia que cada vida tiene sentido.

La primera conferencia de este congreso ha sido pronunciada por el padre Guy Bognon, secretario internacional de una de las Obras Misionales Pontificias, la Obra de San Pedro Apóstol para las vocaciones en territorios de Misión. Con el título “Bautizados y enviados: la iniciación cristiana y la misión”, ha recordado cómo la expresión “iniciación cristiana” apareció en el vocabulario litúrgico del siglo XIX, para representar todos los ritos, ejercicios y enseñanzas que permiten hacerse cristiano. Pero lo cierto es que “ser bautizado es unirse a Cristo” y, como cristianos, “somos los enviados de Dios en el mundo. La misión forma parte de nuestra identidad, todo cristiano es un misionero. Un cristiano que no hace nada por la misión no es un cristiano”. Con el bautismo, “toda su vida se vuelve una predicación del evangelio por el ejemplo”.

Pero, ¿qué es la misión?, preguntaba Bognon. Ya no vale la “definición geográfica”, por eso comenzaba por despejar lo que no es la misión: no es viajar distancias, las aves hacen lo mismo; ni viajar a un continente distinto, ya lo hacen los turistas; ni buscar perderse en un destino remoto, lo hacen mejor los aventureros y exploradores. Tampoco es una organización de obras sociales para los pobres, ni una celebración de actos religiosas “de manera administrativa o protocolaria”. La misión es “toda actividad en la que se anuncia el Evangelio, toda actividad que consista en reunir a los hombres bajo el techo de la fe en el Dios de Jesucristo… Toda actividad en la que creamos un vínculo estable y vivo entre el hombre y Cristo”. La misión “tiene un contenido, es Jesucristo”.

Hoy “seguimos pensando que solo ciertas personas específicas están llamadas a proclamar el Evangelio” y la modernidad, la cultura y el mundo actual “han logrado adormecer a los cristianos con respecto a su misión, y su convicción de fe”. Se olvida que lo verdaderamente importante “es si aceptamos las consecuencias de reconocer que Jesús es el Cristo. Mientras no podamos asumir las consecuencias de la profesión de fe, no podemos ser de Cristo”.

Presentaba finalmente diversas propuestas para pasar de una “dieta de mantenimiento” a una de “crecimiento”, pero sobre todo apuntaba al regreso a la Palabra de Dios – “muchos cristianos siguen siendo analfabetos religiosos, no saben nada de la Biblia, de la Palabra de Dios – y a la Eucaristía, la fuerza interior para la misión”.

Como bautizado, todo fiel cristiano, “a su nivel, puede ser un misionero, quizás el instrumento de la proposición que Dios quiere hacer al hombre, gracias a su testimonio personal, y a través de la oración y la caridad”, concluía.

Para seguir en directo el congreso: https://www.omp.es/