OMPRESS-MADRID (14-01-21) Infancia Misionera es una red internacional de niños que, con su oración y aportaciones, ayudan a los misioneros en su trabajo con la infancia. Con esta Obra Pontificia, los niños se hacen protagonistas de la misión y apoyan la labor de tantas religiosas, religiosos, sacerdotes y laicos en el mundo a favor de los niños. En España este 17 de enero se celebra la Jornada con el lema “Con Jesús a Nazaret, ¡somos familia!”.

Los misioneros proporcionan educación, salud y formación cristiana a más de 4 millones de niños en 120 países. Para poder financiar su labor, la Santa Sede ofrece el Fondo Universal de Solidaridad de Infancia Misionera. Desde él se distribuyen todos los donativos recibidos en el mundo entre proyectos infantiles que se desarrollan en los 1.115 Territorios de Misión que dependen de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos -el “ministerio” misionero del Papa-. Y todo ello como fruto de un proceso de formación misionera en el que los niños son los protagonistas al hacer realidad una de las máximas de Infancia Misionera: “los niños ayudan a los niños”.

El dinero recaudado en todo el mundo pasa a formar parte de un Fondo Universal de Solidaridad, desde el que se distribuye para proyectos infantiles de estas 1.115 diócesis consideradas Territorios de Misión. En 2020 se financiaron 2.800 proyectos que han logrado que millones de niños: tengan un refugio donde vivir, reciban catequesis y sepan que Jesús les quiere, puedan aprender a leer, tengan una escuela y libros, puedan comer y jugar y no tengan que trabajar, tengan medicinas y alguien que les cure y aprendan a ser ellos también misioneros. El año pasado se enviaron, con la generosidad de miles de niños y mayores de todo el mundo, 16.924.025 de dólares. La aportación de España fue de 2.162.193,92 de euros.

Una de las cuatro Obras Misionales Pontificias, la Obra de la Infancia Misionera, es la que organiza la Jornada de Infancia Misionera y la que, a lo largo de todo el año, promueve la formación misionera de los más pequeños. Y lo lleva haciendo casi 180 años. Su fundador, monseñor Forbin-Janson comenzó esta iniciativa pionera, que cuida de la infancia desde 1843; 80 años antes de la Declaración de los Derechos de los niños de Ginebra.