OMPRESS-ANGOLA (16-01-19) El próximo 27 de enero se celebra la Jornada de la Infancia Misionera, esa escuela de solidaridad que lleva a que “los niños ayuden a los niños”, en una historia de amor y cooperación con los demás que este año llega a su 175 aniversario.

Este año Infancia Misionera ha financiado 2.694 proyectos de ayuda a los niños en los más de 1.000 territorios de misión, donde no cuentan con tantas facilidades y bienestar como en el así llamado “primer mundo”. Uno de estos proyectos que ha apoyado Infancia Misionera ha sido “Katuka wende”, un programa de alfabetización para niños que llevan adelante en la diócesis de Lwena, Angola, cuyo obispo es un compatriota del Papa Francisco, el misionero argentino Jesús Tirso Blanco, S. D. B.

“Katuka wende” en lengua cokwe, la que se habla en esta zona del Este angoleño, significa nada menos que “levántate y anda”. Es lo que se pretende que hagan los 3.400 niños a los que está destinado. Se trata de niños que viven en aldeas y pueblos remotos, pequeños, sin escuelas. Niños que se escurren entre los dedos de un sistema educativo, el angoleño, que en estos últimos años ha dado pasos de gigante. Sólo hay que pensar que, en 1998, únicamente 4 de cada 10 angoleños sabía leer, hoy ya son 7 de cada 10. Una buena noticia por el avance educativo, pero que tiene como contrapartida que quienes no sepan leer y escribir tendrán cada vez menos oportunidades y les costará más “levantarse”. Por eso, “Katuka wende”.

Infancia Misionera ha hecho llegar 5.200 dólares para el programa, dinero con el que se comprarán cuadernos, lápices, tizas e incluso bombillas para que la oscuridad no aleje a un niño de su libro. Los “alfabetizadores” del programa, que se pagan con aportaciones locales, podrán tener más medios para ayudar a que estos niños sean el futuro de Angola.