OMPRESS-BURUNDI (22-01-19) San Kizito fue uno de los mártires de Uganda, el más joven de ellos, y a él está dedicado el Instituto Saint Kizito de Bujumbura, la ciudad más poblada de Burundi. Este centro es un lugar increíble, donde son acogidos y queridos 236 niños discapacitados. Es una escuela primaria en toda regla pero sus alumnos necesitan, además de las clases que tiene cualquier niño en su colegio, sesiones de fisioterapia y atención ortopédica.

Son muchas las necesidades, por eso, Infancia Misionera ha hecho llegar a la directora del centro, la hermana Anne Marie Mushiranzigo, 7.000 dólares destinados a los niños, a sus necesidades y a la compra de aparatos ortopédicos. De hecho, tienen la suerte que el gobierno ha liberado al centro de los impuestos aduaneros por las importaciones de este tipo de productos.

Lo que se busca en este centro, como afirma la hermana Anne Marie, es “proporcionar a los niños con discapacidades rehabilitación física y educación inclusiva, para prepararlos para una vida activa en la sociedad”. Creado en 1965, el centro acoge a 236 niños de los que 196 son residentes, lo que lleva a que el centro esté al límite de su capacidad.

Una forma de ayudar a estos niños con necesidades especiales a insertarse en la sociedad es que convivan con niños sin discapacidad. Así 40 niños sanos – que cumplen sin duda con el lema de Infancia Misionera “los niños ayudan a los niños” – asisten todos los días a esta escuela primaria junto a sus compañeros discapacitados. Esto ayudará a estos últimos a familiarizarse con la vida cotidiana en el exterior del colegio.

Siendo la única institución de este tipo en la capital de Burundi, el Instituto Saint Kizito, recibe gran cantidad de peticiones de admisión y, en ocasiones, resulta difícil tener que hacer una selección, valorando quiénes son los que más lo necesitan. Por eso agradecen a todos los donantes y a Infancia Misionera la ayuda enviada, una oportunidad para cada uno de estos niños a prepararse para una vida “normal”. De hecho, varios de sus antiguos alumnos han llegado a la Universidad, lo que es todo un signo de esperanza para estos chicos.