OMPRESS-MADRID (25-09-20) La revista Gesto y toda la animación misionera de los más pequeños desarrollada este pasado curso ha caminado “Con Jesús Niño a Egipto”, tomando conciencia de cuantos semejantes nuestros, “rostros de Jesús”, siguen hoy teniendo que abandonar su hogar y su tierra.

A lo largo del año pasado, a través de catequesis y materiales adecuados, los pequeños misioneros han tenido la oportunidad de descubrir cómo Jesús, siendo muy pequeño, tuvo que dejar su casa y su tierra para salvar su vida. Herodes lo perseguía y sus padres, José y María, huyeron a Egipto, donde tuvieron que buscar refugio durante años. Conocer esta experiencia de Jesús ha abierto ya los ojos de miles de niños españoles hacia una situación que hoy desgraciadamente también viven muchos niños y sus familias. Nos lo contaron en los programas de radio que hicieron para el concurso de podcast de Infancia Misionera. En una carta lo manifestaba la pequeña Rocío: “Si yo me encontrara a Jesús y su familia huyendo, les hablaría, y les preguntaría si necesitan ayuda, e intentaría protegerlos, sobre todo al Niño, lo cogería y lo escondería debajo de mi chaqueta y correría mucho hasta ponerlo a salvo. Volvería a por María y José para que estuvieran los tres tranquilos. A veces sale en la tele que hay mamás y papás que huyen y nadie les ayuda. Ojalá no pasara esto nunca a nadie”.

Pero lo mejor, sin duda, ha sido comprobar cómo los pequeños misioneros han sido fieles a su lema “los niños ayudan a los niños” – el lema de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera – y se han puesto en marcha para rezar por cada uno de los niños que, como Jesús, hoy viven refugiados lejos de sus casas. De hecho, la ayuda que enviaron a Infancia Misionera los pequeños misioneros de España a través de sus huchas del compartir, ha llegado a más de 16.000 niños refugiados de todo el mundo.

Las Obras Misionales Pontificias ofrecen un resumen en pdf de todo lo trabajado caminando “con Jesús Niño a Egipto”, para volver a ello siempre que se quiera y está a disposición de quien quiera acercar estas realidades a los niños. Todo desde el amor de ver, en el rostro de nuestros semejantes, el rostro de Jesús, y desde la esperanza cristiana.