“EL NIÑO IBA CRECIENDO…” 

Papa Francisco

Recopilamos varios textos del papa Francisco que nos hablan de la belleza de crecer y descubrir la misión en familia. Como Jesús. Con Jesús.

 

La casa de Nazaret

“El Evangelio de hoy [Lc 2,41-52] invita a las familias a acoger la luz de esperanza que proviene de la casa de Nazaret, en la cual se ha desarrollado en la alegría la infancia de Jesús, quien —dice san Lucas— «iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (2,52). El núcleo familiar de Jesús, María y José es para todo creyente, y en especial para las familias, una auténtica escuela del Evangelio. Aquí admiramos el cumplimiento del plan divino de hacer de la familia una especial comunidad de vida y amor. Aquí aprendemos que todo núcleo familiar cristiano está llamado a ser «iglesia doméstica», para hacer resplandecer las virtudes evangélicas y llegar a ser fermento de bien en la sociedad” (Ángelus, 27-12-2015).

“María, José, Jesús, la Sagrada Familia de Nazaret, representa una respuesta coral a la voluntad del Padre: los tres miembros de esta familia se ayudan mutuamente a descubrir el plan de Dios. Rezaban, trabajaban, se comunicaban. […] Que la Sagrada Familia sea un modelo para nuestras familias, para que padres e hijos se apoyen mutuamente en la fidelidad al Evangelio, fundamento de la santidad de la familia” (Ángelus, 29-12-2019).

“El Niño Jesús con su Madre María y con san José son una imagen familiar sencilla pero muy luminosa. La luz que ella irradia es luz de misericordia y de salvación para todo el mundo, luz de verdad para todo hombre, para la familia humana y para cada familia” (Ángelus, 28-12-2014).

 

Dios en el centro

“El mensaje que proviene de la Sagrada Familia es ante todo un mensaje de fe. En la vida familiar de María y José Dios está verdaderamente en el centro, y lo está en la Persona de Jesús. Por eso la Familia de Nazaret es santa. ¿Por qué? Porque está centrada en Jesús. Cuando padres e hijos respiran juntos este clima de fe, poseen una energía que les permite afrontar pruebas incluso difíciles” (Ángelus, 28-12-2014).

“Todas las familias tenemos necesidad de Dios: todos, todos. Necesidad de su ayuda, de su fuerza, de su bendición, de su misericordia, de su perdón. Y se requiere sencillez. Para rezar en familia se necesita sencillez. Rezar juntos el padrenuestro, alrededor de la mesa, no es algo extraordinario: es fácil. Y rezar juntos el rosario, en familia, es muy bello, da mucha fuerza” (Homilía, 27-10-2013).

“En la base de la alegría está siempre la presencia de Dios, su amor acogedor, misericordioso y paciente hacia todos. Si no se abre la puerta de la familia a la presencia de Dios y a su amor, la familia pierde la armonía, prevalecen los individualismos y se apaga la alegría. En cambio, la familia que vive la alegría, la alegría de la vida, la alegría de la fe, la comunica espontáneamente, es sal de la tierra y luz del mundo, es levadura para toda la sociedad” (Ángelus, 27-12-2015).

 

Familia y misión

“El relato evangélico de hoy [Lc 2,22-40] refiere que María y José, «cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía —dice el Evangelio— y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él» (vv. 39-40). Una gran alegría de la familia es el crecimiento de los hijos, todos lo sabemos. Estos están destinados a desarrollarse y fortalecerse, a adquirir sabiduría y a acoger la gracia de Dios, precisamente como sucedió a Jesús. Él es realmente uno de nosotros: el Hijo de Dios se hace niño, acepta crecer, fortalecerse, está lleno de sabiduría y la gracia de Dios está sobre Él. María y José tienen la alegría de ver todo esto en su hijo; y esta es la misión a la que está orientada la familia: crear las condiciones favorables para el crecimiento armónico y pleno de los hijos, con el fin de que puedan vivir una vida buena, digna de Dios y constructiva para el mundo” (Ángelus, 31-12-2017).

“Las familias cristianas son familias misioneras. […] Son misioneras también en la vida de cada día, haciendo las cosas de todos los días, poniendo en todo la sal y la levadura de la fe” (Homilía, 27-10-2013).

“El anuncio del Evangelio pasa ante todo a través de las familias, para llegar luego a los diversos ámbitos de la vida cotidiana. Invoquemos con fervor a María santísima, la Madre de Jesús y Madre nuestra, y a san José, su esposo. Pidámosles a ellos que iluminen, conforten y guíen a cada familia del mundo, para que puedan realizar con dignidad y serenidad la misión que Dios les ha confiado” (Ángelus,  29-12-2013).