“LA MEJOR AYUDA QUE LA IGLESIA PUEDE DAR A NIÑOS Y FAMILIAS ES LLEVARLES A JESUCRISTO”

 

Mons. José Mazuelos,

Obispo de Canarias

Desde el 2 de octubre de 2020, Mons. José Mazuelos Pérez es el obispo de Canarias, tras once años como pastor de la diócesis de Jerez de la Frontera. Nació en Osuna (Sevilla) en 1960, fue ordenado sacerdote en 1990 y consagrado obispo en 2009. Médico, doctor en Teología Moral y experto en Bioética, es actualmente, en la Conferencia Episcopal Española, presidente de la Subcomisión Episcopal Familia y Defensa de la Vida.

 

Este año, Infancia Misionera —dentro del recorrido que estamos haciendo por la infancia de Jesús, la “Santa Infancia”— nos acerca hasta Nazaret para contemplar y conocer a Jesús en familia. ¿Qué le sugiere a usted el lema escogido para la Jornada, “Con Jesús Niño a la misión. ¡Somos familia!”?

Este lema está muy bien elegido, porque participamos del amor de Dios que se refleja en la familia y formamos parte de la familia de Dios. La Iglesia, consciente de que el matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad, quiere hacer sentir su voz y ofrecer su ayuda a todo aquel que, aun careciendo de una familia, pueda encontrar el amor en la familia de Jesús, es decir, la Iglesia.

La familia, atraviesa hoy en día una etapa de grandes dificultades sociales, económicas, identitarias… En medio de esta complejidad, ¿qué aspectos destacaría de la situación actual de la familia? Y ¿qué esperanza puede dar a nuestros niños la Sagrada Familia?

La familia, en los tiempos modernos, ha sufrido, quizá como ninguna otra institución, la acometida de las transformaciones amplias, profundas y rápidas de una sociedad que, sin Dios, camina sin rumbo. Pero es la Iglesia la que ofrece siempre la esperanza. La familia cristiana, mirando a Jesús, María y José en Nazaret, quiere ofrecer al mundo un espejo donde mirarse, para que, dejando que Dios entre en nuestros hogares, Él pueda bendecir a nuestros corazones. Como dice el papa Francisco, es preciso asomarse a las Sagradas Escrituras y recordar que, “cuando la ira de Herodes se abatió sobre Belén, la Sagrada Familia de Nazaret se refugió en Egipto” (cf. Mt 2,13-23).

¿Qué podría decirnos de la ayuda que la Iglesia misionera está brindando a la infancia y a las familias que sufren aquí y fuera de nuestras fronteras?

La Iglesia sabe que la mejor ayuda que puede dar a los niños y a las familias es la de llevarles a Jesucristo. Él es capaz de hacerlo todo nuevo en nuestras familias y es el único que sana el corazón herido de los niños. En el Evangelio descubrimos la importancia de los niños para Jesús y, sobre todo, la importancia de tener un hogar donde ser amado, como en la Sagrada Familia de Nazaret. Esto nos obliga a todos a participar en esta Jornada de la Infancia Misionera, para crear espacios donde todos los niños tengan un encuentro con Jesús y fomentar una cultura en la que todos los niños sean dignos de respeto, protección y atención personal.

El año 2019, el papa Francisco quiso darnos un impulso misionero a todos los bautizados, convocando un Mes Misionero Extraordinario universal. Y también sabemos que, en sintonía con el Santo Padre, para la Iglesia en España el despertar misionero es una tarea primordial y urgente. Usted, que se encuentra ante una nueva diócesis que pastorear, ¿puede contarnos alguna de sus inquietudes misioneras?

Yo me uno de corazón a las enseñanzas del papa Francisco, quien nos recuerda que no nos podemos quedar encerrados en casa, que tenemos que salir fuera y llevar a todos el amor de Jesucristo; por ello, toda familia es misionera y es un tesoro precioso que hay que sostener y proteger siempre.

Volvemos a la Jornada de Infancia Misionera, que este año celebramos el 17 de enero; un momento en el que los pequeños asumen todo su protagonismo en la misión. ¿Cómo transmitirles a ellos, a nuestros niños, que la Iglesia les necesita, que cuenta con ellos para la misión de anunciar a Jesús?

Los niños son los preferidos de Jesús; por eso han de aprender a estar con Él, a rezarle cada día, a vivir la eucaristía, y también tienen que saber que Jesús cuenta con ellos para que sean misioneros en sus colegios, con sus familias y con los amigos… Todos tenemos que tomar conciencia de que la peor pobreza que existe en el mundo es vivir sin Dios, y de que hay muchos que no lo conocen porque nadie les habla de Él.

Por último, y enlazando con lo anterior, le querríamos pedir unas palabras que inviten a los niños españoles a “engancharse” a esta Jornada y participar en la red misionera mundial de Infancia Misionera, en la que los niños se ayudan unos a otros.

Os invito a pequeños y mayores a colaborar en esta gran tarea de ser misioneros de Jesús mediante la oración, la ayuda económica y la participación en las distintas actividades organizadas. A María Santísima, Reina de las Misiones, os encomiendo a vosotros, a vuestros familiares y a las comunidades cristianas a las que pertenecéis, para que a todos os mantenga alegres con la misión y entusiasmados con la tarea.

Miryam García
Directora de la revista Gesto