“LA MISIÓN ES OBRA DE DIOS, PERO CUENTA CON CADA UNO DE NOSOTROS”

 

Card. Juan José Omella,

Arzobispo de Barcelona

Don Juan José Omella Omella —que fue un año sacerdote misionero en Zaire, actual R. D. del Congo— fue ordenado obispo en 1996. Desde 2015 es arzobispo de Barcelona, y en 2017 fue creado cardenal por el papa Francisco. En compañía de otros siete obispos, el pasado 19 de octubre vivió en primera persona el “Tren Missioner-Domund 2019”, un encuentro en Montserrat organizado por Cristianos Sin Fronteras junto con las Delegaciones de Misiones de las diócesis catalanas, con cerca de 400 participantes.

 

Durante el reciente Mes Misionero Extraordinario, las diócesis de Cataluña han acogido el “Tren Missioner”, un precioso encuentro en Montserrat en el que cientos de niños han celebrado juntos la misión. Usted y sus dos obispos auxiliares también lo han vivido con ellos. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Ver a más de 400 personas, con niños y jóvenes, venidas de las diferentes diócesis catalanas fue muy reconfortante. Expresaban con alegría que todos somos Iglesia y la importancia del testimonio del misionero. Este anuncio de Jesús a nuestro mundo que realizan las misiones nos anima a todos a ser misioneros con la fuerza y el coraje necesarios para poder anunciar el Evangelio en medio de las dificultades de nuestra sociedad.

Al hilo de este encuentro, y tras cuatro años como pastor de Barcelona, ¿cómo ve el sentir misionero de los niños en su diócesis?

Los niños intuyen muy bien que la Iglesia somos todos. Todos somos misioneros a través del testimonio. Iniciativas como el “Tren Missioner”, pero especialmente la ingente labor que se realiza desde las diferentes pastorales de parroquias o escuelas en las campañas misioneras, muestran y conciencian a nuestros niños de la importancia de llevar a Dios y su Palabra a todo el mundo. ¡Qué bonito! Y este conocimiento se convierte, a su vez, en centenares de iniciativas de solidaridad cristiana de las que nuestros pequeños son protagonistas. Esta es una de las columnas vertebrales de lo que tenemos que entender como “Iglesia en salida”.

El papa Francisco ha querido que recordemos que el envío a la misión es parte fundamental de nuestra fe desde que somos bautizados. También en el caso de los niños, que son, precisamente, los protagonistas de la Infancia Misionera y a los que san Juan Pablo II llamó “pequeños misioneros”. Pero ¿cree usted que, en el día a día, los “mayores” estamos contando con los niños para esta importante misión que también ellos tienen?

Las campañas del Domund y de la Infancia Misionera demuestran que tenemos en cuenta a los niños. Ellos forman parte de una Iglesia en la que todos los cristianos, tengan la edad que tengan, deben ser partícipes activos. Por ello la respuesta es “sí”, los mayores contamos con los niños para esta misión. Con su ayuda construimos su futuro en el respeto y el amor a Dios. Porque una de las pobrezas es el desconocimiento de Dios. Sin Dios se pierde el horizonte.

Desde Infancia Misionera estamos presentando a los niños la “Santa Infancia” del primer misionero: Jesús. ¿Qué rasgo de la niñez de Jesús destacaría usted para ilustrar la misión?

Sin duda, la oración. Jesús oraba. Llamaba a Dios “Abba”, “Papá”. Sin oración no hay misión. Jesús estaba abierto a la voluntad del Padre: “¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?”, les dice a José y a María. Es necesario abrirse a lo que Dios quiere de nosotros. La misión es obra de Dios, pero cuenta con cada uno de nosotros. Ojalá muchos niños y jóvenes digan al Señor: “Aquí estoy para hacer tu voluntad”.

La Jornada de Infancia Misionera de 2020 nos lleva hasta Egipto, el lugar al que huyó la Sagrada Familia. Esto permitirá a los niños fijarse en cómo también Jesús tuvo que abandonar su tierra y vivir la difícil experiencia de la migración, que hoy es una realidad para tantísimos hermanos. ¿Cree usted que este episodio de la vida del Señor puede ayudarnos a arrojar una mirada misionera sobre la compleja realidad de las migraciones?

Jesús tuvo que huir a Egipto con sus padres. Allí fue acogido hasta que regresó a Nazaret. No fue rechazado. ¿Sabemos acoger con los brazos abiertos a quienes huyen de la miseria, de la guerra, del hambre? ¡Qué hermoso escuchar: “Fui forastero y me hospedasteis. Venid, benditos de mi Padre”. Hospedar al forastero implica ser receptivo a la llamada del otro. Su necesidad nos debería remover, conmover y empujar a considerarla también como una de nuestras prioridades. Nuestra misión empieza en el rellano de nuestra casa. Nuestros vecinos son nuestros primeros destinatarios.

Nos gustaría terminar con unas palabras suyas dirigidas a los “pequeños misioneros”. ¿Qué diría a los niños acerca del lema de esta Jornada de Infancia Misionera 2020: “Con Jesús a Egipto. ¡En marcha!”?

Santa Teresita del Niño Jesús es Patrona de las Misiones y nunca viajó físicamente a los países de misión. Pero viajó con la oración, con el sacrificio, con el amor por las misiones. Ojalá sepamos viajar a Egipto con el amor, la oración y el sacrificio. Ojalá que, un día, algunos lo hagan también como misioneros.

Miryam García
Directora de la revista Gesto