OMPRESS-ROMA (5-06-20) “Recemos para que aquellos que sufren encuentren caminos de vida, dejándose tocar por el Corazón de Jesús”, esta es la intención de oración que el Papa propone para este mes de junio, el mes del Sagrado Corazón de Jesús. Como cada mes, la Red Mundial de Oración del Papa elabora un vídeo con una grabación del Santo Padre con una reflexión sobre la intención de oración.

En el vídeo que acompaña la intención de este mes de junio el Papa Francisco recuerda que “Muchas personas sufren por las graves dificultades que padecen. Nosotros podemos ayudarlas acompañándolas por un camino lleno de compasión que transforma la vida de las personas y los acerca al Corazón de Cristo que nos acoge a todos en la revolución de la ternura. Recemos para que aquellos que sufren encuentren caminos de vida, dejándose tocar por el Corazón de Jesús”.

Frédéric Fornos, S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, subraya en un comentario adjunto al vídeo que la devoción al Corazón de Jesús dispone a una misión de compasión por el mundo y es el fundamento de toda misión: “El discípulo a quien Jesús más amaba, el que mejor conocía el Corazón de Jesús, recostado junto a él fue también el primero en reconocer a Jesús Resucitado a la orilla del lago de Galilea. Cuanto más cerca uno está del Corazón de Jesús, más percibe sus alegrías y sus sufrimientos por los hombres, mujeres y niños de este mundo; y reconoce su presencia hoy como ayer, obrando en el mundo. Cuanto más cercanos estamos del Corazón de Jesús, menos indiferentes somos a lo que nos rodea, deseando comprometernos con Jesucristo en este mundo, al servicio de su misión de compasión”.

Curiosamente la Red Mundial de Oración del Papa y la devoción al Corazón de Jesús están espiritualmente unidas. Como explica el comentario adjunto a la intención de este mes. La devoción al Corazón de Jesús tiene una larga historia. Desde el “corazón traspasado de Jesús” en el Evangelio de san Juan —interpretado en la mística medieval como herida que manifiesta la profundidad de su amor—, pasando por las revelaciones a santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII y el culto posterior al Sagrado Corazón en el siglo XIX, hasta la Divina Misericordia con santa Faustina Kowalska a principios del siglo XX. Incluso el Papa Pío XII llegó a escribir una encíclica sobre el Sagrado Corazón, Haurietis aquas (1956). Por otro lado, celebramos este año el centenario de Margarita María de Alacoque, canonizada el 13 de mayo de 1920 por el Papa Benedicto XV. Con la ayuda del padre Claude La Colombière, un jesuita, dio a conocer el mensaje que el Resucitado le reveló sobre la profundidad de su misericordia. En 1688, la hermana Margarita tuvo una visión final en la que, a través de María, el Señor confiaba a las Hermanas de la Visitación y a los Padres de la Compañía de Jesús la tarea de transmitir a todos la experiencia y la comprensión del misterio del Sagrado Corazón. Doscientos años más tarde, la Compañía de Jesús aceptó oficialmente esta “misión agradable” (munus suavissimum), por el decreto 46 de la 23ª Congregación General (1883) y la confió al Apostolado de la Oración, hoy Red Mundial de Oración del Papa.