OMPRESS-ROMA (6-03-20) Recemos para que la Iglesia en China persevere en la fidelidad al Evangelio y crezca en unidad. Esta es la intención de oración propuesta por el Papa Francisco para este mes de marzo. En el vídeo, grabado para explicar esta intención, el Santo Padres señala: “Hoy en día en China la Iglesia mira hacia adelante con la esperanza. La Iglesia quiere que los cristianos chinos sean cristianos en serio y que sean buenos ciudadanos. Deben promover el Evangelio, pero sin hacer proselitismo y alcanzar la unidad de la comunidad católica que está dividida. Recemos juntos para que la Iglesia en China persevere en la fidelidad al Evangelio y crezca en unidad. Gracias”.

Desde la década de 1970, China ha visto un crecimiento significativo del cristianismo. En 2010, el Centro de Investigación Pew estimó que había 67 millones de cristianos en China, aproximadamente el 5% de la población total. Otros estiman que esta cifra se acerca —según una actualización del 2018— a los cien millones. Dicho crecimiento muestra cómo esta nación sigue siendo una tierra fértil para cada vez más familias que creen en Jesucristo y su promesa, y que con gestos de servicio dan cuenta del Reino de Dios. La importante Carta de Benedicto XVI a los católicos chinos en mayo de 2007 y el mensaje del Papa Francisco a los “Católicos chinos y a la Iglesia universal” de septiembre 2018, en el cual él mismo presentó el Acuerdo Interino firmado entre la Santa Sede y el representante de la República popular de China, son pasos que se han dado en un camino hacia la recuperación de la unidad de la Iglesia en China.

En este contexto, el padre Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa (incluye el MEJ – Movimiento Eucarístico Juvenil), subraya que la intención de oración del Santo Padre para este mes, tiene una finalidad espiritual y pastoral, pues favorecer la unidad de la comunidad católica en China en su diversidad, es promover el anuncio del Evangelio y su testimonio: “Es normal que un camino así sea largo, difícil y lleno de malentendidos – el Evangelio está lleno de malentendidos – por eso hay que rezar, pues el Señor, Creador del Cielo y de la Tierra, transforma el corazón en la oración y ayuda a la reconciliación”, explica el sacerdote jesuita.